lunes, 20 de febrero de 2012

18, 19 y 20 de junio. Fin.

18 de junio

Resaca.

Mañana es el gran día. El día de  las marchas “caminando junt@s contra la crisis y el capital.


19 de junio

Resaca.

Mucho calor, y a la calle.

Todos a la calle! No olvidéis bebida, crema solar, gorra...Espero que seamos much@s y lo disfrutemos. Nos vemos en las plazas!

20 de junio

Empiezo a habitar ese filo en el que el cansancio no me deja descansar. Así que perdonadme si estoy intermitente. Pero quiero decir esto: se me acaban las palabras para experiencias como la de ayer. No lo olvidaré mientras viva. Echar a andar con mis compañeros de asamblea, y ver llegar a las columnas de Carabanchel, de Arganzuela, de Lavapiés, de Vallecas... unirnos con ellos en una riada de personas, una auténtica marea humana... va más allá de lo estrictamente político. Esa generosidad y alegría entroncan con algo más profundo, cercano a un sentido de humanidad.

Agotada, quemada, casi sin dormir por la excitación, hoy no puedo hacer otra cosa que leer los comenarios de los compañeros:

F.Z.: Muy emocionante todo, en Badajoz con 2000 personas, fue una maravilla. Viendo por la tele lo de Madrid se me encogía todo...

C.: A nosotros nos pasó lo mismo cuando llegó Hortaleza y Coslada. Y nos íbamos a ir, y apareció el Bº de Salamanca. ¡Mejor tarde que nunca!

R.B.:  Ahora a por la marcha general, Valencia ya va a comenzar! Pues yo no sé a Ana, pero a mi todo esto me viene emocionando porque he llegado a pensar que me moría sin verlo después de ...bueno, haber dedicado casi media vida a ello

D.N.: Emocionante es poco. El momento de la llegada de la columna de Hortaleza y el corredor del Henares, y el ver la ENORME columna que venía del norte llegando Castellana abajo ponía los pelos de punta.

Yo: Sí, sí, a mí se me acaban las palabras, lo digo en serio. No sé qué hay más allá de emocionante, cuando es una emoción colectiva de tal calibre. Y una cosa más: Los mismos políticuchosos, intelectualoides, periodistillas que decían la semana que la "violencia" (sí, la entrecomillo) le quitaba crédito al 15M... se lo van a devolver hoy después de haber visto las marchas de ayer? Como la pregunta es retórica, la contesto yo misma: NO.

I.M.: Creo que a todos nos emocionó ver la llegada de otra columna. Estoy intentando explicarme por qué. Te entiendo perfectamente, Ana. Tendríamos que hacer más lo de las columnas ¡es genial!, no sé, qué pueblo este, qué pueblo...

Mientras, La Razón a lo suyo: publica en portada una foto trucada, en la que han intentado borrar manifestantes y al final se les ha acabado yendo la mano. Bueno, la mano y la cabeza... Sin ella aparecen alguno de los compañeros, tal ha sido el afán con que le daban a la goma de borrar... ¿Esto no es denunciable en la asociación de prensa o algo...?
D.Z.: ¿Has visto la portada de La Razón? me he hecho sentir bastante violento.

Por la tarde, una nueva ronda:

Yo: Mi agradecimiento eterno al genio anónimo que ideó la llegada de la marcha en columnas.

D. N.: Es que esa idea es tan, tan buena, tan intuitiva y tan visual, plasma tan bien la esencia de este movimiento (grupos que se suman y se van sumando hasta llegar a una masa enorme) que cuesta creer que se le haya ocurrido a alguien en concreto.

Yo: Pues será cuestión de la inteligencia colectiva... lo mismo da. Como tú dices, es un hallazgo que me sigue emocionando y admirando. Desde luego, ver bajar a la gente de Carabanchel por
General Ricardos mientras todos agitábamos los brazos tenía algo de histórico en sí mismo. Momento inolvidable.

D.N.: Inteligencia colectiva, sí. Creo que es la clave y el origen de todo ésto.

Lo he vivido. Pero que esto no valga sólo para contar batallitas. Que el recuerdo se haga una y otra vez presente, y sea impulso.

lunes, 13 de febrero de 2012

16 y 17 de junio

16 de junio

Ayer se vivieron incidentes cuando los indignados de Barcelona llevaron su protesta a los alrededores del parlament, intentando impedir que los parlamentarios llegaran hasta sus puestos para aprobar recortes en Sanidad, Educación, Servicios Sociales. Como siempre, la prensa presenta la noticia de la forma más amarillista posible: más que de las razones y motivos, se habla de la “violencia” de los indignados -y sigo insistiendo: ¿y la violencia institucional, diaria, contra nuestras vidas, nuestra dignidad, nuestra inteligencia...?-, de no sé qué línea roja que se ha cruzado, de la coacción a las instituciones democráticas - ¿democráticas? ¿seguro que pueden seguir llamándose así...?

Hoy no puedo por menos que tirar de ironía: “Mis condolencias para la parlamentaria cuya gabardina resultó herida con spray. Espero que con los recortes de Sanidad (6,5 %), Educación (7,4 %) y Servicios Sociales (10%) le dé para comprarse otra con nuestro dinero. Y si no, puede ir a Zara, que este último año ha ganado un 10%, a ver si le regalan otra.” D. me contesta, siempre con datos precisos y que me son desconocidos: “Lo más gracioso de la historia es que a esta mujer (Montserrat Tura) la ví en un documental sobre Mayo del 68 contando con alegría como se lanzaban adoquines y se pintaba en las paredes "prohibido prohibir". Un poquito más de izquierda Chanel para alegrar el día.”
Qué graciosas, qué entrañables les resultan las revoluciones cuando son lejanas en la distancia o en el tiempo. Qué imposibles de comprender una vez que están aposentados en sillones de cuero.

Más noticias escandalosas, violentas: “La nómina de los alcaldes de las diez primeras ciudades supera a la de los ministros; entre todos se reparten un millón de euros en sueldos.”

Me estoy cansando de las etiquetas; las etiquetas buscan la identificación del movimiento con minorías en las que las personas “normales” -pónganse todas las comillas que se quieran- no tenemos cabida. El movimiento es de los jóvenes, dicen. De los parados. De los estudiantes. De los perroflautas. Y de todas esas etiquetas se aprovechan.
En fb: “Propongo MUY SERIAMENTE ir a las manis vestidos de traje para que se nos distinga de los policías infiltrados con pañuelos palestinos, zapatillas de deporte y camisetas agujereadas. Yo el domingo llevaré un traje-gabardina.”
También me estoy cansando de la etiqueta de “indignados”. Me estoy cansando de la etiqueta de "indignados" puesta por los medios. Yo me siento más identificada con "dignos".
En este sentido, encuentro un gran artículo:
http://pensando15m.blogspot.com/2011/06/los-indignados-no-existen-causas-y.html

“Esto que los medios de comunicación juegan a llamar "indignados", juego en el que lamentablemente muchos estamos cayendo, es en realidad una multiplicidad de individuos que no puede admitir una representación, porque no la hay, porque no puede cosificarse de ese modo el sentir de la ciudadanía. Lo que está sucediendo no se puede contar.”

No sé si no se puede contar. Desde luego, no se puede contar como una narración tradicional. En todo caso, sería una narración caleidoscópica. Una suma de puntos de vista. Incluso un punto de vista que cambia a medida que uno gira sobre mí mismo.


17 de junio

Botín anuncia que el beneficio del Santander superará los 8,000 millones en 2011 y califica el ejercicio de “excelente.”

Telemadrid utiliza fotos de los disturbios en Grecia para acusar al Movimiento 15M de Barcelona de violento.

Me niego, me niego a la violencia de que me llamen gilipollas todos los días.

lunes, 6 de febrero de 2012

15 de junio

15 de junio

Aguirre compara el 15M con los “movimientos totalitarios, aunque ellos quizá no lo sepan.” V. le contestan en fb: “pues fíjate que lo que a mi me recuerda a totalitarismos es, por ejemplo, el deshaucio forzoso de familias sin recursos, mientras los políticos siguen mostrando sus sonrisas satisfechas, me recuerda a los deshaucios de los judios en los primeros momentos de los nazis en alemania. Es un ejemplo, nada más, pero si nos ponemos a comparar, pues eso, las dos cosas legales, el deshaucio hoy y el deshaucio de los judios tb lo era en sus momento.”

Mientras, el Congreso vuelve a rechazar que la entrega de la vivienda salde la hipoteca. “No ha sido la primera vez que las principales formaciones parlamentarias suman fuerzas contra una reforma de este tipo. Han rechazado una proposición de Ley del BNG que reclamaba cambiar la legislación hipotecaria para obligar a las entidades a aceptar que con la entrega de la vivienda sea suficiente.”

Hoy se intenta parar por primera vez el desahucio de una familia. Unas 300 personas se han congregado en la calle, frente al portal, gritando: “No son mías, son de mi banquero”, mientras agitan llaves en el aire. Gracias a fb y a twitter puedo seguir lo que sucede desde mi puesto en la ofi.
Se espera al secretario judicial para dentro de diez minutos y unas 500 cortan la calle Naranjo para evitar el desahucio de Anuar y su familia . El nombre técnico de esta fase de los desahucios en la que se saca a la gente del piso es "lanzamiento." En estos casos, como en casi todos, los eufemismos son especialmente dolorosos. Directamente, una burla.

Veo fotos y me hace una ilusión enorme ver a tanta gente. Y encima descubro entre todo el mogollón la pancarta de Batania que portábamos en la mani del 15M. Leo “Juventud, ¿divino tesoro?”. Y sé que en la cara B se lee su verso: “Sin vivienda, no hay viviendo.”

Sé que es importante el éxito, es imporante para esa familia. Pero además está el hacer visible el drama, la injusticia. ¿Cuándo, hasta ahora, hemos visto en las noticias reflejo de este drama diario? ¿Cuándo hemos sabido de su cotidianidad?

Mientras: “El pleno del Congreso de los Diputados ha rechazado con los votos de PSOE, PP, CiU y PNV una moción de ICV que planteaba una publicar la lista de implicados en el escándalo de las cuentas suizas.” O. dice: “Queda claro a quien protege el parlamento evitando que se publiquen los nombres que hay detrás de cada indentificador numérico. No quieren que sepamos que detrás de esos números pueda estas un tal juan carlos, o jose maría o felipe, etc,etc. Si fueran cuentas en las que detrás estuvieran ciudadanos vascos sospechosos de independentismo, seguro que sí las identifican, pero como los que deben estar detrás solamente son sospechosos de ser "ricos defraudadores y con cargos de relevancia pública" entonces nos lo ocultan no vayamos a "INDIGNARNOS AUN MAS"!!!

Y por fin: “Unas 500 pesonas frenan el desahucio de un piso en Tetuán.” (¿El desahucio es de un piso, me pregunto, o de una familia?) En cualquier caso: YUJU!!!!!!!!!!!! “La familia no tendrá que abandonar hoy su casa, en el barrio de Tetuán (Madrid). Unas 500 personas han cortado la calle Naranjo, donde está la vivienda, y han impedido que el secretario judicial ejecute la orden de desahucio por impago.”
Sí, un día tendremos que hablar de la violencia diaria y cotidiana. La que nunca se cataloga como violencia, y que hemos aprendido a llamar, simple y llanamente, realidad. La violencia que no merecemos sufrir ni ver.

11, 12, 13 y 14 de junio

11 de junio

A través de L. O., poeta con la que compartí la mani del 15M, leo que “Los comerciantes de Sol (algunos) dice que en 3 semanas de acampada han perdido 30 mill €, es decir, 10 € a la semana. Esto daría que vienen ganando 520 mill € al año (de media y a ojímetro).” Ella añade: “¿Tienen estos millones declarados en Hacienda?"

Dice P: Desde 2004 los comercios de la zona han recibido 1,7 millones en concepto de ayudas de la Comunidad de Madrid, a sumar a esa cantidad, aparte de alumbrados navideños y acondicionamientos veraniegos a costa del Ayuntamiento. El representante de esta movida, un tal Ignacio Lario García, es presidente de ACOTEX, una patronal que agrupa en Madrid 800 empresas y 3000 puntos de venta. Fijan sueldos mensuales brutos de 600 euros para la categoría de "aprendiz". (Artículo "Los comercios de Sol, niños mimados de Aguirre" en diagonalperiodico.net... )

12 de junio

Ha llegado el día. Se levanta la acampada Sol. Desde que conocí la fecha, supe que hoy estaría allí; no sé para qué realmente, pero no me importa. Tengo que despedirme. Habitar, por última vez, la excepción; y sentir, curiosamente, que la excepción es más habitable, más “casa”, que la normalidad.

Puede ser que haya idealizado Sol. Yo sólo he pasado por allí, a mirar, escuchar, observar, ayudar muy puntualmente, siempre desde una posición de dentro-fuera. Yo no sé lo que ha sido dormir en el suelo; no he formado parte de ninguna comisión, así que desconozco gran parte de los problemas internos, de organización, que me consta que han existido. Yo sólo sé lo mucho que me gustaba llegar aquí, leer los carteles, mirar las caras de la gente, participar de una asamblea o una charla, ver repartir comida, agua, encontrarme con amigos, familiares, todos atraídos hacia esta posibilidad loca hecha realidad. Tomar las calles para el sentido común y la solidaridad. Expresar que si hemos aceptado lo imposible, cómo no vamos a soñar con lo posible.

Así que allá vamos mi hermana, mi hija y yo. Nos damos un paseo, como siempre, entre las tiendas, las estructuras. Ya hay gente trabajando en desmontar lonas, palos, todos trabajando diligentes, en buen ambiente, quizá, en algunos momentos, sutilmente solemnes y silenciosos. No quiero ceder a la nostalgia, no mientras todavía estamos allí y hay trabajo que hacer. Preguntamos. Unos chavales del grupo de archivo y documentación nos dicen que podemos ayudarles a retirar los carteles, las pegatinas que hay a lo largo y ancho de las vallas que rodean el edificio de Tío Pepe. Llevamos  dos bolsas: una para lo que sale más o menos entero y legible; la otra para basura. Se me antoja una tarea con bastante carga simbólica para un día de despedida. Es difícil no entretenerse leyendo consignas ya conocidas, algunas reinterpretadas, otras improvisadas, en papeles de todos los tamaños. Trabajamos en silencio, con guantes, la cabeza cubierta, concentrados como si fuera una labor que requiriera la precisión de un cirujano. Y lo cierto es que no es fácil arrancar los papeles conservándolos enteros, pero nos empeñamos; cada pegatina rota es un pequeño fracaso. Antes de meterlo en la bolsa correspondiente, lo leo todo; me río, me emociono, me sorprendo como siempre. Muchos están escritos a mano, con mala letra, urgente.

Nos encontramos con varios amigos, charlamos unos minutos y luego se desperdigan a la búsqueda de algo que aportar.

Mientras despego carteles, de repente se me ocurre por qué esto, por qué arrancarlos, por qué guardarlos, por qué archivarlos. ¿No será demasiado pronto, demasiado auto-consciente esta labor casi museística de conservar, guardar pruebas de todo, como si no nos lo termináramos de creer, como si tuviéramos que dejar constancia documental de que esto ha sucedido?  Lo pienso mientras sigo despegando y guardando, con reverencia hacia lo que cada papel significa, hacia la persona que estuvo allí y dejó su pensamiento, su rabia, su emoción... A veces pienso; otras me concentro como en un trabajo manual del colegio, arrobada por la precisión de la tarea.

No quiero dejarme llevar por la tristeza. Sol es una etapa y lo sé. Más que un espejismo compartido; más que el lugar al que mirar y decir “ay, qué locos fuimos”;  más bien el lugar en donde nos miramos y supimos que somos muchos más, mucho más que lo que nos dicen que somos. Un lugar para saber que la dignidad es algo que puede elegir ceder o no ceder. Nadie nos la otorga o nos la regala. Y mucho menos, los que carecen de ella, creyéndose por encima del resto.

13 de junio

Me alimento de noticias que siguen echando leña al fuego, como si lo necesitara:

- Un representante de la familia Rockefeller, el senador Jay Rockefeller, dice en una reunión del Congreso que “en realidad, casi hubiese sido mejor si nunca hubiéramos inventado Internet.”
- Accionistas de S&P y Moody´s se preparan para comprar barato en las privatizaciones.Tres fondos ligados a las agencias de rating suman 7.500 millones en deuda española, más rentable desde que se rebajó su calificación.
- Barberá acusa al movimiento del 15M de “cultivar marihuana.”La alcaldesa de Valencia ataca a los indignados al tiempo que defiende a los imputados por corrupción en el PP valenciano.

Y mientras, el movimiento se prepara para parar el primer desahucio en Madrid.


14 de junio

Mi amigo Gsús está colgando viñetas en su blog. La última dice: “La mayoría de las veces es en un cerdo donde se mete el dinero.”

El poeta F.Z. recita mi poema Capitalismo en la acampada de León.

El calificativo de “indignado” se cuela a menudo en los titulares. Yo dudo -el periodismo actual me ha hecho dudar- si se trata de una verdadera espiral de contagio o de una etiqueta que a los periodistas les resulta cómoda, llamativa. Como cuando sucede un accidente de avión, y los días siguientes, los periódicos y los telediarios registran el más mínimo incidente que tenga que ver con aviones o aeropuertos. O cuando un perro ataca a una persona y de repente, a tenor de las noticias, todos los perros parecen haberse vuelto psicópatas. Así que cuando leo que “La chispa de los indignados prende en “la fábrica del mundo” de China. Trabajadores inmigrantes se lanzan a las calles de Zengcheng tras ser apaladeada una joven”, no dudo de que los trabajadores chinos tengan tantas o más razones que nosotros para protestar -el infierno debe de ser muy parecido a una fábrica china. Pero dudo que la conexión sea tan fácil como la pintan.

lunes, 16 de enero de 2012

9 y 10 de junio

9 de junio

En Valencia se constituían hoy las Cortes, y un grupo de indignados ha ido a protestar a la entrada de los nuevos diputados. Leo en fb: “URGENTE: La policía está empezando a pegar a gente que intenta pasar a las cortes. Ambiente muy tenso. Necesitamos cámaras y gente! AYUDA!”

“Bono quiere quitar un día semanal de trabajo a los diputados. Los diputados admiten que la medida puede no ser muy popular entre los ciudadanos.” Últimamente me viene a menudo la frase que vi en alguna concentración: “Que nos gobiernen las putas, que sus hijos no saben.” Pues eso.

Hay un artículo en Público titulado “¿Se puede juzgar a los políticos cuando se equivocan?”. Hay una enorme trampa ya en el título. Lo que hacen los políticos no es equivocarse. Lo que ellos hacen es ignorar pruebas evidentes, legislar contra el pueblo, ocultar información, alentar la corrupción, defender su condición de privilegiados, desmantelar el estado y repartir los restos entre sus amigos del alma, hacer negocio de la necesidad ajena... Vamos, que si todo eso es una equivocación, todos los delitos debieran considerarse como tales.

La poeta C.B., en fb: “Me indigna, me entristrece (otra buena razón para indignarse es esta profunda tristeza a la que nos obligan algunas circunstancias) un dato que conocía el otro día: el 73% de los ciudadanos están de acuerdo con las ideas del 15M, pero, a la vez, sólo el 12% de los ciudadanos creen que éstas propiciarán cambios sociales a corto-medio plazo (a ver si encuentro el enlace y os lo pego); ¿en qué se traduce esta paradoja tan dolorosa?: en que han conseguido "deseducar" (hemos consentido que nos "deseduquen") a los ciudadanos de su condición de ciudadanos; de su poder, de sus derechos, de sus obligaciones (¿no es también nuestra obligación protestar, denunciar la injusticia?); hay que pelear por una reconcienciación de lo que significa ser ciudadano.”

Comunicado de la Acampada Valencia, exigiendo la dimisión de la delegada de gobierno: “A raíz de lo acontecido este mediodía en las inmediaciones de las Cortes, desde Acampada Valencia queremos comunicar nuestro total desprecio a las medidas tomadas por el Cuerpo Nacional de Policía y de su forma de proceder.”

“Las vecinas colaboran y cuelgan pancartas de apoyo enfrente de la comisaría a donde han sido llevados los detenidos.”

Si el sustantivo clave es y será “solidaridad”, el verbo clave será COMPARTIR. Entendido de la forma más literal posible: compartir bienes, conocimientos, tiempo, lucha, objetos, espacios. Es la única salida que yo veo.

Acampada Sol comenzará a levantarse a partir de las 12 horas del próximo domingo.


10 de junio

La fiesta de la reconstrucción será el próximo domingo 12 de junio, de 12 a 24 horas. El Domingo 12 de Junio empezamos la reconstrucción de SOL. Nos transformamos para continuar trabajando, evolucionando y aprendiendo de esta gran escuela a pie de calle que ha sido sol y que ahora también son los barrios, municipios y otras ciudades españolas y del planeta, nos unimos con ellos!!!!!

En el blog de Xabel Vegas, se pueden leer dos artículos sobre las fortalezas y debilidades del movimiento. Me parecen unas reflexiones muy lúcidas; sigue sorprendiéndome que la reflexión vaya tan a la par con la acción. Ni siquiera ha pasado un mes desde la primera mani.

De todas formas, mis artículos de referencia para seguir lo que sucede en la acampada son los Apuntes Acampada Sol. Para mí, lo más interesante de los apuntes es haber captado desde el principio que no sólo lo que se puede reflexionar sobre Sol es reseñable, sino también,y a veces sobre todo, lo que se puede sentir. Que este es un fenómeno, un acontecimiento caleidoscópico en el que no existe una narración única, sino que está formado a partir de la suma de voces, voces que, insisto, expresan reflexiones y emociones, tan válidas las unas como las otras. Por eso estoy convencida que este es un movimiento más generoso que los que hayan podido precederlo. Recuerdo una vez más los versos que le dediqué a mi madre: “Hay ideas que atentan contra el corazón.” Igualmente, hay ideas que van a favor del corazón. Y en esas ideas en donde una siente la verdad.

Dice el cineasta, escritor, dramaturgo, psicomago Jodorowsky: "La gente está exigiendo fluidez, cambio, porque lo que no cambia se pudre. Estamos en una época de pudrición y eso es bueno, porque eso significa que habrá cambio. La sociedad está dando golpes, pero porque va a salir una mariposa. Un sistema que no produce alegría está estancado. Cuando la gente pierde la alegría de vivir se caen los sistemas. Y sólo la colaboración da alegría de vivir."

¿Qué puedo añadir? AMÉN.

lunes, 9 de enero de 2012

7 y 8 de junio

7 de junio

Dice Gallardón: “Lo público tiene que saber dar un paso hacia atrás.” Me parece una frase escandalosa. ¿Un paso hacia atrás? ¿Hacia el precipicio que ellos mismos están preparando, con el fin de que lo público -y todos nosotros, porque “lo público” no una idea abstracta, sino todos nosotros- se despeñe y ellos se repartan los restos. Me pregunto cómo hay aún tanta gente a la que consiguen engañar con sus manipulaciones y mentiras.

Mientras, parte de “lo público”, o sea, unos cuantos de todos nosotros, han conseguido parar una redada en Carabanchel. Una de esas redadas en las que la policía -que también es, aunque no lo parezca, lo público, pero esa parte que no se pone en duda por Gallardón u otros que piensan como él- para a las personas por su aspecto extranjero y les pide la documentación. El nazismo diario al que nuestros ojos están acostumbrados. Y la gente de Carabanchel ha conseguido pararla. Cuántas ideas de lo público puestas en juego, en discordia.

8 de junio

Hay datos que sólo ahora comienzan a salir a la luz; lo hacen con la frialdad de cualquier dato, aunque si uno se detiene y piensa en cada palabra, los números revelan su verdad y dejan traslucir el drama que no aspiran a esconder: 170 familias son desahuciadas al día por no poder pagar la hipoteca o el alquiler. 170 familias cada día pierden su casa.
Miro a mi alrededor: mis libros, mis plantas, mis cuadros, mi cama, mi armario, mi cocina, mi baño, mis paredes y mi techo. No sé, de verdad no puedo imaginármelo, qué haría si tuviera que dejar todo esto. Si viera a mi hija recoger sus cosas, abandonar su cama por última vez. Mis gatas en su cesta. Recuerdo que hace un par de años, cuando buscaba casa, me encontraba de vez en cuando con alguna ligeramente más barata de lo que le correspondía. En las fotos se veían los muebles,     los objetos por medio, como si alguien hubiera tenido que salir de allí a toda prisa, sin recoger. Casi siempre, al mirar bien, descubríamos que pertenecía a un banco. Ya entonces, los desahucios, aunque no tantos como ahora. Nos negamos si quiera a visitarlas. Hubiera sentido demasiada vergüenza.

Sigo leyendo, ansiosa, desordenadamente, buscando referencias, explicaciones, claves. Los Apuntes de Sol que Amador Fernández-Savater publica en su columna de Público -como paseos con un amigo que supiera mucho y nos fuera susurrando. Hakim Bey: "Públicamente seguiremos trabajando; publicando, en radio, prensa, música, etcétera, pero en privado crearemos otra cosa, algo para ser compartido libremente pero nunca consumido pasivamente, algo que puede ser discutido abiertamente pero jamás entendido por los agentes de la alienación, algo sin potencial comercial pero con un valor que va más allá de todo precio, algo oculto pero entretejido por completo con la tela de nuestras vidas diarias.” Vicenç Navarro: “Los ricos y la deuda pública.” Vicenç Navarro y su clarividencia respecto a la política fiscal. Y me doy cuenta de que ellos, los que no nos representan, no es que no sepan, no es que no quieran saber, es que saben muy bien lo que están haciendo: desmantelamiento y reparto. Saqueo.

Belén Gopegui escribe un artículo -”Será feminista”- sobre los hechos que ocurrieron en Sol, a partir de que alguien arrancara un cartel en el que decía: “La revolución será feminista o no será.” Al parecer, es la única pancarta que alguien “de dentro” se ha atrevido a arrancar. A raíz de esto, se organizó un taller feminista. Belén cuenta de qué se habló en él. Me gusta especialmente esto, porque es lo que yo entiendo por feminismo: “Sol será feminista como será anticolonialista, como estará con las libertades de todos los oprimidos y las oprimidas, y no nos importará gastar a veces adjetivos -que no se acaban- para ayudar a la gramática a mostrar el rostro no de un oprimido abstracto sino de hombres y mujeres que no pueden despertar porque alguien se lo impide, y costará encontrar el camino, y habrá retrocesos y disensiones, y el que una pancarta se eche abajo por quienes han estado sometidos a una educación machista será un palanca, una forma de recordar que el camino es largo y vale la pena y hay que seguir aprendiendo.” Inteligencia colectiva, una y mil veces. Las que hicieran falta.

Carlos Fernández Liria, en otro artículo, dice: "Y esta es mi valoración de la spanish revolution y del resultado de las elecciones. Todo viene a demostrar que se han invertido los términos: los antisistema de la Puerta del Sol son en realidad conservadores, entre otras cosas porque quieren conservar el planeta. También quieren conservar el sentido común, la dignidad, la sensatez, la prudencia. Los que han votado al PP masivamente en las elecciones, en cambio, son los partidarios de la revolución neoliberal, la más cruel, la más destructiva y la más radical que jamás se haya producido en la historia. Hay que pararles los pies, detener esta insensatez, este delirio. Cada vez hay más gente que lo comprende así. Y por eso, pienso que después del verano, se comprobará que la llamada “spanish revolution” no ha hecho más que comenzar."

No hago más que leer y leer. Por mucho que haya abierto los ojos a lo que veía, a lo que veo, siempre necesito las palabras. Quizá es cuestión de inseguridad: que alguien me explique lo que intuyo. O cuestión de placer, el que obtengo cuando alguien me empuja más allá de lo que sabía.
Cuando leo que, tras una larga asamblea, Sol decide levantar el campamento, lo que siento es una enorme nostalgia por lo que nunca pensé que llegaría a vivir. Aunque no fuera al cien por cien. Mi pequeño tanto por cierto me ha valido. Lo importante era que algo así pudiera pasar delante de nuestros ojos, gracias a la energía de miles. Cuando nos hablen de lo imposible, va a resultar más difícil creerlos.

lunes, 19 de diciembre de 2011

3 y 4 de junio

3 de junio



Los comerciantes de sol empiezan a estar indignados con los indignados. Qué fácil les resulta a algunos, indignarse con la indignación.

Leo en alguna parte: "Los citados empresarios afirman estar “indignados por la situación de insalubridad de la zona”. Afirmación que compartimos plenamente. Estamos indignados por la situación de insalubridad en la que sobreviven miles de personas en esta ciudad; indignados por la existencia de decenas de poblados chabolistas en el Madrid del siglo XXI, en los que los niños conviven con las ratas; situación ante la cual los citados empresarios no han mostrado nunca el más mínimo reparo. Los empresarios no muestran indignación alguna por el hecho de que miles de personas vivan sin techo en nuestra ciudad (y cerca de tres millones en Europa según informe de Cáritas), lo que parece molestarles es que unas centenares de personas tomen conciencia de esta situación y se reúnan en el centro de la ciudad para buscar soluciones a tantas injusticias. Por otro lado, los servicios municipales de limpieza acreditan diariamente que la acampada goza de estupendo estado de salud."



Mientras, en la comunidad de Madrid se suprimen y se rebajan las becas, pero eso no parece indignar a nadie. No, al menos, a los empresarios.



Sale a la luz un diccionario de la Real Academia de Historia, en el que el franquismo se presenta bajo una óptica más que permisiva, incluso entrañable. “El franquismo era autoritario, no totalitario”. Vamos, que el abuelo Paco tenía un mal pronto, pero nada más; luego se le pasaba y nos inauguraba un pantano. Qué majo.

Mientras se suprimen becas, subvencionamos infamias.



En Grecia los indignados van a por todas. Tras retener entre 50.000 manifestantes a sus políticos varias horas rodeando el Parlamento mientras aprobaban otro paquete de medidas contra los ciudadanos, ahora encierran a 60 europarlamentarios que tienen que ser evacuados por mar. Decenas de trabajadores han irrumpido en el Ministerio de Finanzas griego, en la plaza central de Atenas, en contra de los planes del Gobierno de cerrar y privatizar empresas estatales.


(Estoy empezando a echar de menos acciones como esta aquí... ¿No estamos siendo demasiado educados...? Pregunto.) P. me contesta: “Educados no, victorianos diría yo - no confundir con ganadores, ni con fans de Víctor y Ana -. Es como si te roban la cartera y debates el modo de pedírsela al mangui sin que se ofenda... ¡Viva Grecia manque pierda!...” M. añade: “!Sí, más acción!”. Y J.: “Sí, pero España no es Grecia. A mí ningún diputado, ni eurodiputado me puso una pistola en la cabeza para hipotecarme a 40 años, así que no creo que saque nada linchándoles.”

(No puedo evitar pensar en ese refrán recurrente: cuando las barbas de tu vecino...)




Noche en blanco. Demasiadas ventanas abiertas en mi cabeza. Paciencia para ir cerrándolas una por una. Cada vez más, mi mente se parece a una pantalla del ordenador. Quizá eso sea sintomático. Parte del problema.







4 de junio



Comienzo a escuchar que se prepara una gran marcha para el 19J. Entre otras cosas, se protesta por la privatización del Canal de Isabel II, ya en ciernes. Alguna vez creo haber dicho o escuchado comentarios conscientemente exagerados del tipo: “!Hasta el aire nos van a privatizar!”. Bueno, vamos de camino. Ya empiezan con el agua.



"Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos", decía Borges, al parecer, y me lo repite Gsús Bonilla. Lo aplaudo. Me hace pensar. Quiero vigilarme de cerca.

lunes, 12 de diciembre de 2011

1 y 2 de junio

1 de junio



Espero con ganas cada artículo de Viçenc Navarro. Me pregunto cómo he podido vivir hasta ahora siendo una analfabeta en temas de economía. No puedo decir que me guste algo tan... artificial, tan perverso. Lo que me gusta -lo que encuentro necesario y hasta satisfactorio, partiendo de donde parto- es COMPRENDER. Pero supongo que lo que me ha pasado a mí le ha pasado a otros muchos: nos hemos creído que era algo difícil, complicado, inaccesible, sólo para iniciados.



Hoy se ha presentado, en la sede de las Asociaciones de Vecinos de Madrid, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Cuando me entran dudas sobre los logros del 15M -que sucedió hace !quince días!- pienso que al menos hay algo claro: los problemas se están haciendo visibles. Estamos franqueando una barrera de silencio, de invisibilidad; esa barrera que hace que nunca en los medios se hable de los problemas que afectan directamente a nuestra vida cotidiana.



Leo a los poetas nórdicos, que, increíblemente, siempre parecen hablar de algo cercano, actual. En concreto, hoy, un poema de Marianne Larsen:



    Se siente como un áspero muro de piedra artificial contra la espalda sin embargo se nota el roce suave de las puntas de las hojas de una planta en la nuca un pájaro debe de haber volado a través del muro que me separa de los otros en la prisión del mundo bien adentro de la oscuridad del muro impenetrable en ocasiones tal vez al pájaro se le haya perdido una semilla ha debido de echar raíces finalmente el diente de león se ha hecho tan grande que puede reventarlo todo.



En un fanzine surgido en la acampada de Palma aparece, entre otros, mi poema Capitalismo. Mientras lo escribía, tomando mi café de las ocho menos cuarto de la mañana, en un bar frente al Bernabeu, deprimida, sola, indignada pero sola, nunca pude imaginarme que formara parte de esto. No sé si lo grande cambiará, pero tantas cosas pequeñas cambian... Sigue mi fe en las sumas.







2 de junio



Por todas partes, firmas, manifiestos. Hay tantas ganas de expresarse que cada día parece inventarse una nueva manera. Ayer la plataforma de afectados por la hipoteca, hoy firmas contra los privilegios y prebendas de la clase política, la plataforma de reflexión y acción de los periodistas...



Acudo a la feria del libro, donde tenía programadas varias lecturas y días de firma. En mi camino al Retiro, intento pasar por Sol. Me siento en parte ajena, en parte familiar con lo extraordinario. Es más difícil encontrar amigos, conocidos. Cada vez que paso por allí es un hola y un adiós.



Me he apuntado a llevar la lista de correo de la asamblea de mi barrio. Tengo la impresión de que estoy regresando a mi terreno. Vuelvo a estar más tiempo en casa, pero sigo participando. Me siento, eso sí, algo mayor cuando me reúno con las otras tres personas que van a gestionar conmigo el correo. Les llevo unos cuantos años... pero sobre todo me siento mayor porque cuando nos reunimos no dejo de aprender.



Rubén Caravaca escribe un artículo: “Es necesario un 15M cultural ya”. Sonrío con complicidad... si el 15M fuera un tsunami que pudiera arrasarlo todo... incluida esa cultura oficial de la que estoy tan aburrida...

martes, 6 de diciembre de 2011

31 de mayo

31 de mayo



A menudo me viene la idea que Batania me comentó por mail: “No pensar en lo que ellos pueden hacer por nosotros, sino lo que nosotros podemos hacer sin ellos.” Creo que es una idea fundamental, esperanzadora, liberadora, creadora. Creo que los años que vienen serán de una solidaridad absoluta y radical, o no serán. Redes de creación, de apoyo, de comunicación, de reflexión, de acción. Redes. Me parece la idea clave.



P., hablando de los políticos, dice que “son meros figurantes y les estamos dando una categoría de imprescindibles. A. apunta que “no se trata de pedir ((entre otras cosas porque hace ya tiempo que no tienen nada que dar, y en los próximos años no se van a dedicar a dar, sino a quitarnos). Se trata de hacer nosotros mismos la realidad que deseamos, tal como la deseamos.” Añade que lo más importante es que ha caído el muro de la complicidad y el silencio, y que los pasados han sido años muy duros, de soledad y exclusión.



Hago una propuesta antisistema pero humilde, para considerar en las asambleas de barrio: creación de grupos de reciclaje, en los que la gente regala las cosas que ya no quiere: ropa de bebé, juguetes, muebles, electrodomésticos, etc. Es algo fácil de organizar, útil, crea lazos entre los vecinos y hace pupita al sistema, que favorece el consumo a lo loco. Yo estoy apuntada a uno, el problema es que es para todo Madrid y creo que funcionaría mejor a nivel barrios.



Leo en el periódico que Solbes, exministro de Economía y ¨Hacienda, será asesor de la filial española de Barclays. Suma así su segundo cargo en una empresa privada. A esto es a lo que me refiero cuando digo que los políticos no son sólo cómplices o marionetas, sino que están en el epicentro del problema. J. D. comenta la noticia en fb con una reflexión que también es un poema: “En sus puertas giratorias es donde los ciudadanos nos pillamos las manos”.



Me escribe un profesor de la universidad de Salónica. Ha traducido con sus alumnos un cuento mío al griego. Dice que la idea es que aparezca en una revista de tirada nacional, pero que la edición peligra por la crisis.



He vuelto a leer sobre literatura, pero dentro de un orden. Rescato una frase de Belén Gopegui, basada en una idea de Maurice Blanchot: “Lo que rechazamos no carece de valor ni de importancia. Es precisamente por esto por lo que el rechazo es necesario. Hay una razón que ya no aceptaremos, hay una apariencia de cordura que nos produce horror, hay una oferta de acuerdo y de conciliación que ya no escucharemos. Una ruptura se ha producido".

Y sigue: "Las personas que rechazan y que están ligadas por la fuerza del rechazo saben que aún no están juntas. El tiempo de la afirmación común les ha sido precisamente arrebatado. Lo que les queda es el irreductible rechazo, la amistad de ese No cierto, inquebrantable, riguroso, que les mantiene unidas y solidarias.”



Lo que el NO ha unido, que se continúe en la suma de un SÍ y otro SÍ, y otro más... Tanto el rechazo como la afirmación son nuestros y necesarios.

lunes, 28 de noviembre de 2011

29 y 30 de mayo

29 de mayo



Expreso en fb mi idea sobre que sólo Sol debe decidir si Sol continúa. Esperaba más polémica, pero en general todo el mundo -en especial aquellos divididos y limitados como yo por trabajo+hijos+casa+obligaciones varias- está de acuerdo. Me gusta especialmente lo que dicen L.: “Las limitaciones de distancia, familia, trabajo hacen que no pueda estar físicamente el tiempo que deseo, por lo que no puedo tampoco dar ningún consejo a quienes están poniendo el cuerpo a la intemperie desde el primer día...” I. añade: “Lo importante es tener esto en la cabeza y en el corazón, se puede aportar desde muchos ámbitos, todo es implicación, trabajo y participación se haga como se haga. Lo interesante es continuar lo que ha comenzado, no perder este tren, aprovechar cualquier cauce y sumar.”

Me gusta, claro, esa perspectiva de que todo suma. Aunque mi naturaleza autocrítica a veces sospeche de esa idea y piense que es, más que un consuelo, algo todavía peor: una excusa. Una excusa para luchar desde la comodidad, cosa que intuyo imposible.



Por lo demás: feria del libro. Hoy me toca firmar, aunque las conversaciones siguen girando sobre lo mismo. Menos mal que estoy entre gente tan obsesionada como yo. Mi amiga I. me habla de la asamblea de Leganés. Más de 1.000 personas !y antes de terminar la asamblea, ya se habían creado los grupos de trabajo! Me quedo pasmada. Su puesto de trabajo -es periodista en un periódico local- peligra; pero la veo animada. Dice que todo lo que está pasando va cobrando un sentido para ella, que su historia personal nunca ha ido tan al paso como lo que pasa fuera.



Vuelve el cansancio. Paso la tarde leyendo y viendo deporte. Pensamiento final del día: sueño con un mundo en el que ver deporte no suponga contradicciones éticas.



30 de mayo



De alguna manera, me doy cuenta de que he empezado a despedirme de Sol. No sólo es el cansancio físico; más bien es ese sentimiento que se tiene cuando sabes que alguien que quieres se va al día siguiente, y una comienza a preparar la separación en su interior, vuelve a pensar en sus cosas, a retomar sus rutinas, para que la ausencia real, física, no la pille desprevenida y pueda así racionar el dolor. Intuyo que a Sol le queda poco, sé que tiene que ser así. Pero me resisto a verlo como un espejismo. No quiero que esto se convierta algún día en batallitas nostálgicas, autocomplacientes. Me doy cuenta de que a menudo tengo miedo, miedo al enfriamiento, a la disolución, a la frivolización.



Aún me gusta ir allí, pero en cierto modo es ir a ver cómo trabajan otros, y me hace sentir culpable. Sigo con los mismos problemas de horarios -la comisión de cultura, por ejemplo, que me interesa, se reúne a las 9 de la noche. A esa hora yo estoy pensando en cenas, duchas, preparando la jornada del día después, contando las horas de sueño hasta las seis de la mañana. Siento que la asamblea del barrio, por horarios, por número de personas, se me hace más manejable, más a la medida de mis posibilidades. Y no paro de pensar de qué manera me gustaría formar parte. Qué esperar de ella. Cómo podremos organizarnos entre miembros de la asamblea y entre distintas asambleas. Cómo será Sol sin Sol.

lunes, 14 de noviembre de 2011

28 de mayo

28 de mayo



Resaca. Física, espiritual, emocional.



Primera asamblea de barrio. Manuel y yo bajamos por el Paseo de Extremadura temiendo que seamos cuatro. Tengo que reconocer que voy nerviosa, excitada, muerta de miedo. Pero somos más de trescientas personas mirándose incrédulas. El lugar elegido -a la salida del metro de Puerta del Ángel- se ha quedado pequeño. Hay gente de todas las edades. Gente con la que llevo conviviendo en este barrio casi dos años y a la que no había visto en mi vida. Estamos un poco perdidos en cuanto a la organización; la voz cantante la llevan, cómo no, unos cuantos chavales con pinta de haber aprendido en Sol. Les miro intentando sacar aquello adelante, entre aliviada y agradecida por su paciencia. Asisto por primera vez a los prolegómenos de una asamblea: quién va a moderar, quiénes apuntan el turno de palabra, quién toma acta... Siempre que he asistido a una estaba ya empezada. Alguien ha traído un equipo de sonido, con altavoces y micrófono. Llega un chico con una nevera portátil llena de botellas de agua. Todo el tiempo se insiste en que dejemos un pasillo para la gente que sale del metro; ese es el único problema que podría surgir frente a la policía. Cada vez que tomo parte en algo relacionado con el 15M no dejo de sorprenderme: siempre hay alguien que parece haber previsto todos los problemas que podrían presentarse.

A mitad de la asamblea se acerca una vecina que acaba de salir de uno de los portales de la plaza. “Los de las manitas -dice, haciendo alusión al signo de aplaudir en silencio- que sepáis que estáis arruinando España”. Manuel y yo nos calentamos. A España ya la han arruinado otros, señora, le gritamos. Pero alguien a nuestro lado demuestra más sabiduría. Le dice a la mujer que hay un turno de palabra y que estaremos encantados de escuchar lo que tiene que decir. Ella se acerca y pide el micrófono. Le contestan que hay gente apuntada para hablar por delante de ella, que espere su turno y podrá decir lo que quiera. Pero ella no está dispuesta a esperar, se da media vuelta y sigue con su retahíla. Qué gran retrato, pienso. No va a esperar a hablar porque sabe que tendrá que oír cosas que no le gustan. Sin necesidad de aspavientos por nuestra parte, acaba de retratarse. No voy a dejar de aprender nunca.

La asamblea se pierde en disquisiciones sobre dónde es mejor reunirse y a qué hora, y si vamos a permitir que se graben o no -se habla de los derechos de los menores, y también de que hay personas que no quieren ser identificadas. Me sorprende. Hablo al comienzo y pido una condena expresa de nuestra asamblea al consejero de interior que mandó apalear a los acampados de Barcelona. Consenso. Se habla durante bastante tiempo si es necesario o no desmantelar Sol. Este debate me indigna especialmente. Pido turno de palabra: sí, todos somos Sol, como no paro de escuchar. Pero... tengo trabajo, una hija, horarios, insomnio, ciática... yo no estoy durmiendo en Sol y paso por allí a ratos sueltos, cuando puedo y quiero. Yo no me siento con autoridad moral ni de ningún tipo para exigirle a alguien que se quede, a pesar de su agotamiento, o que se vaya, si va a sentir que irse ahora es una rendición. Estoy agradecida a Sol, y apoyo la decisión que tome la gente que está en Sol. Lo que hay que hacer ya se está haciendo, creo. Que el espíritu y la energía de Sol, su ideario y su organización, su entusiasmo y sus enseñanzas, se irradien fuera, y que si la acampada se desmantela, ya sea a la fuerza o voluntariamente, no nos pille desorganizados.

Todo me parece particularmente lento; no creo que se trate solamente de mi habitual impaciencia, sino que además a todo el mundo parece hacerle ilusión hablar para sus vecinos y los temas y las opiniones se repiten una y otra vez, se marcha hacia adelante para luego volver hacia atrás. Tengo que repetirme una y otra vez que a) todos estamos aprendiendo y b) la gente está tan poco acostumbrada a expresarse, a que la escuchen, a que su opinión cuente tanto como la de los demás, que es más que comprensible que quieran hacerlo, aunque repitan opiniones ya expresadas o añadan poco al tema que se esté tratando. Una vez más, veo que todo lo que está pasando tiene una lectura común, para todos, y otra lectura que cada persona debe aplicarse a sí misma: en mi caso, yo tengo que aprender paciencia.

Manuel y yo nos vamos antes de que la asamblea termine. El calor es casi insoportable y hemos quedado con mi hija y una amiga para llevarlas a comer por ahí. Como siempre que tengo que marcharme antes de que las cosas terminen, me voy con cierta desazón, como si todo lo importante estuviera por suceder. En este caso esperaba que la asamblea fuera más efectiva y rápida, que antes de la próxima se hubieran organizado ya las comisiones- tal y como se funciona en Sol; me voy repitiéndome que suceda lo que suceda reunir a casi 400 vecinos que son capaces de hablar y escucharse y verse las caras es un éxito.



Hablo mucho con mi sobrino L. Trabaja para una empresa muy grande y sólida, de las de grandes beneficios, y ha estado en Sol desde el primer día. Sale de trabajar, coge su moto y se va para Sol. Me sorprende; nunca hemos hablado mucho de política, y aunque sé que es una persona inquieta y concienciada no me lo imaginaba también actuando con tanta entrega. Me dice que no se pueden perder de vista los objetivos principales, que la parte central del movimiento tiene que estar enfocada hacia la economía. Él trabaja de informático pero habla de economía y de fiscalidad como un experto. No ha dejado de llevar documentación -artículos, documentales- a la comisión correspondiente de Sol. Al parecer, sonríen cuando le ven acercarse con sus fajos de papeles para repartir. Él comienza a desesperarse. No entiende lo que llama la burocratización del movimiento, tanto comité y grupo de trabajo; y sobre todo, le cabrean las comisiones que él ve innecesarias, amor y espiritualidad, por ejemplo, se pone enfermo cuando pasa junto a la carpa con el cartel donde dice Reiki. Dice que el otro día asistió a una ceremonia de servir el té, y no sé si habla en serio o en broma. Veo en él la misma impaciencia familiar, y dudo de si sus objeciones son más ideológicas o de carácter. Le digo -y me digo a mí misma- que no sea tan exigente; que si en el movimiento sigue habiendo propuestas legítimas y justas, que ponga su atención y su interés en ellas, y que deje a los demás. Siempre habrá a quien le parezca más importante prohibir los toros que parar los desahucios, y está bien que los frentes se amplíen y las causas justas se multipliquen. Cada uno se encuentra especialmente sensibilizado hacia una causa, por motivos ideológicos y por motivos particulares, a veces inconscientes, que también hay que respetar. Que él se enfoque en lo que le interesa. Por un lado creo en lo que le digo; por otro, sencillamente, me resisto a criticar lo que pase en Sol. Quiero decir que estoy tan agradecida, tan gratamente sorprendida, que no voy a juzgar a los que piensan que el amor y la espiritualidad y el reiki también son necesarios. Yo creo que la poesía es necesaria, y probablemente a muchos les parecerá una gilipollez, una causa menor. Pues claro. En el momento en que apalean a alguien, la poesía no sirve de mucho. Pero quizás después... Mi sobrino piensa que esto es lo que le ha pasado siempre a la izquierda, que se desvirtúa y se deriva y se difuminan sus objetivos, y que tiene miedo de que se pierda la fuerza que ahora se ha conseguido. Comparto su miedo. Yo también me abrumo con tanta comisión y subcomisión y grupo de trabajo, con tanta acta, tanta información que no da tiempo material a abarcar. Pero también pienso si él, o yo, con la exigencia, la impaciencia, la pureza, las ganas de controlarlo todo, no seremos también herederos de los errores de otros. Quizá hay que aprender a pensar de otra manera, a ser más abiertos, menos intransigentes, más respetuosos con los ritmos e intereses ajenos. Sé que no le convenzo; quizá sea por la edad. Pero yo no soy mucho mayor que él; y con quienes está enfadado es con esos jóvenes que parecen querer hacer las cosas de una manera nueva, diferente.



Aún me quedan fuerzas para tener fe en lo que hacen otros. Es una novedad en mí: relajarme en la confianza.

lunes, 7 de noviembre de 2011

27 de mayo



27 de mayo



Empiezo la mañana pensando en las famosas propuestas. ¿Tengo derecho a despreciarlas por modestas, por escasas, por realistas? Yo, que lo quiero todo, pero apenas he hecho nada, ¿tengo derecho a juzgar/vetar/criticar a quienes por fin se han movido, sólo porque piden poco? Concluyo que hay que pedir, exigir, pelear, que nada es poco, si por algo se empieza. La lucha será larga y cada vez tendrá más frentes. Lo queramos o no.




En el metro voy leyendo otro artículo de Vicenç Navarro: No son los mercados financieros. El señor Navarro se ha convertido en mi gurú particular. Le estoy agradecida como lo estaba de pequeña a los maestros que eran capaces de hacer amena una asignatura que en principio lo tenía todo en contra. Gracias a él voy dejando de ser una ignorante en economía. Cada artículo suyo me abre los ojos un poco más, me da más razones para la indignación.




Tan pronto como llego al trabajo, comienzan a llegarme informaciones sobre Barcelona y Badalona. Están desalojando las acampadas. El motivo dado por el conseller de interior, un tal Puig, es que se desaloja la plaza “por higiene.” Supongo que es inmune a las connotaciones fascistas de la palabra. Por si fuera poco, la actuación de la policía deja claro que la súbita preocupación por la salud ciudadana es una patraña. Lo primero que se han llevado han sido son los ordenadores (“Habituales armas entre los hooligans”, me dice con ironía C.) El ingenio comienza pronto a trabajar: a media mañana ya hay un par de grupos en facebook: “Queremos desalojo del congreso para limpieza por higiene” y “Desalojar el salón con porras y pelotas de goma para limpiarlo”.




Esperanza Aguirre aprovecha -ella siempre aprovecha cualquier ocasión para abrir la boca- y pide que se desaloje Sol porque “prácticamente se ha convertido en un asentamiento chabolista”. Se nota que le importan mucho las chabolas cuando puede verlas desde su despacho; no tanto cuando están en el extrarradio y los niños juegan entre ratas a un par de kilómetros del centro de la capital.




Se habla de 48 heridos. A última hora de la mañana se dice que la policía se retira y la plaza vuelve a quedar en manos de los indignados, supongo que más indignados que nunca. La gente ha desbordado el cordón policial y han vuelto a tomar la plaza, cuentan. Me llega un correo electrónico para firmar por la dimisión del consejero Puig. Me asombra la rapidez de reacción.




Alguna gente me manda enlaces para ver los vídeos de la actuación policial. Al principio me escudo en que estoy trabajando y no puedo ponerme a ver vídeos. Pero tengo que admitir que no voy a verlos ni ahora ni después. Soy incapaz de asistir a la violencia sin sentir ganas físicas, no metafóricas, de vomitar. Algunos amigos me escriben para decirme que están frente a la tele llorando.




He quedado a tomar café con Pepe; quiere invitarme a conocer a un poeta que hace años que admiro, Karmelo. Salgo del trabajo y como sola, mientras me tomo unas cervezas y sigo a través del móvil lo que la prensa cuenta de Barcelona y los mensajes que me van enviando. Estoy temblando de rabia.




A la hora del café me reúno con Pepe y Karmelo, aunque en realidad lo que hago es seguir bebiendo cerveza. Me cuesta hablar de poesía, aunque trato de prestar atención, porque sé que es un privilegio estar con ellos. Pepe me dice que está pensando seriamente en irse fuera de España. Es de esas personas a las que no trato asiduamente, pero cada vez que nos vemos me asombra con su inteligencia, su ingenio y su talento. Tienes los poemas críticos más irónicos y divertidos que conozco. Ha trabajado como periodista y ahora sopesa la posibilidad de irse a trabajar al bar que unos familiares tienen en no sé qué ciudad belga. No le digo nada porque no puedo ofrecerle nada. Pero me parece tristísimo que alguien como él tenga que marcharse.



A las 7 hay una concentración de apoyo a Barcelona en Sol, llamo a Manuel desde el metro y le digo que me voy a Sol. Las cervezas y la rabia me han quitado todo rastro de cansancio. Esta ha sido una semana de parón y reflexión, y necesito de nuevo corporeizarme, sobre todo después de lo que ha pasado.



Llamo a Batania y quedamos en el oso y el madroño. Pero como siempre ocurre en Sol, no le veo por ninguna parte, y sin embargo me encuentro con Ernesto, mi sobrino, y unos cuantos amigos suyos. Lo primero que hacen es invitarme a una cerveza. Ya he perdido la cuenta de las que llevo encima.




Cuando regresamos, la concentración está en marcha. Esperaba más gente, no es difícil moverse. Algunos llevan flores en la mano. Gritamos “”Barcelona no está sola!” Y no puedo evitar recordar que hace apenas un mes el Barça y el Madrid se enfrentaban, y las diferencias entre las dos ciudades parecían irresolubles, una cuestión de principios profundos e eternos. Me emociono. Le tomo el pelo a mi sobrino porque él es madridista hasta el tuétano y oírle gritar !Barcelona! es una especie de justicia poética para mí, que soy del Atleti (y del Barça.)



Me dice I. que le ha parecido una concentración demasiado blanda, teniendo en cuenta las circunstancias. Recuerdo las bromas sobre fútbol, las cervezas y las risas, y me siento algo culpable. No sé. Sigue siendo algo natural estar en Sol y sentir alegría. No creo que la alegría anule la rabia (quizá esa sea una de las señas de identidad del movimiento. Una vez más: Defender la alegría, organizar la rabia). Pero hoy quizá debería haber primado la indignación y la protesta. No puedo hablar por los demás, pero la verdad es que mi borrachera no me convierte en un testigo demasiado fiel. Cuando llego a casa, a Manuel tampoco le da la impresión de que venga de una acción reivindicativa.

martes, 1 de noviembre de 2011

25 y 26 de mayo

25 y 26 de mayo



S., en fb, recoge algo que me parece buena idea, que ya he leído en otros sitios y que, esta es la pena, sería bastante difícil de organizar: una huelga general de consumo. Ahí les dolería, si fuéramos capaces.



Después de unos días de reflexiones algo más densas, vuelvo a reírme con las consignas y las bromas: “Si viene la policía, sacad las uvas y disimulad”. La brillantez anónima me fascina.



Éramos pocos y parió la abuela. Rouco Varela hace una aparición estelar: “Los problemas de los indignados tienen que ver con lo más profundo, su alma, su corazón.” Dicho así, si una no supiera de quién viene, podría tener hasta algo de razón. Aunque yo más bien diría que los problemas de los indignados tienen que ver con la falta de alma y corazón de otros. Cuelgo un enlace a sus declaraciones en fb, y alguien comenta: “ Tiene toda la razón: vendieron su alma y su corazón a cambio de un piso o un curro de mierda esclavizante.” Chapeau.



Más declaraciones tocanarices, esta vez de Sarkozy. Me toca en uno de los sitios que más me duele. “Ahora que Internet es parte integral de la vida de la mayoría de las personas, sería contradictorio excluir a los gobiernos. Nadie debe olvidar que estos gobiernos son los únicos representantes legítimos de la voluntad de las personas en nuestras democracias. Olvidar esto es arriesgar un caos democrático y consecuentemente, anarquía". Daría risa si no diera miedo. Alguien comenta, también en fb: “Estos neogobiernos como el del amigo Sarkozy, que pasan olímpicamente de inmiscuirse en el paro (ya lo solucionará el sector privado), en la banca (ya se regulará sola, y el BCE, que fije los tipos de interés, pero de prestar, ni un euro), en la educación y la sanidad (que se vaya pudriendo la pública y que quien pueda que se pague la otra), en la integración social (el que venga, que se integre o que lo jodan), etcétera... Ahora la han tomado con internet. Aquí sí que se van a meter a saco, ¿no? Para proteger al ciudadano, ¿no? Me callo lo que pienso que esto lo leen niños.”



No es que yo antes pensara que la gente es tonta, mucho menos aquella con la que tengo contacto a través de las redes sociales, poetas, narradores, periodistas, compañeros de trabajo, familia, lectores... -da igual cómo o por qué llegáramos a ser amigos o conocidos. Pero la verdad es que ahora diariamente me sorprendo de su cultura, de su capacidad de análisis, de su brillantez. Algo más que está cambiando: ¿habíamos hablado, pensado, reflexionado tanto nunca juntos sobre política? Yo al menos no. Yo he despotricado toda mi vida, pero pocas veces he intentado construir. Y aunque sigo sin ser una persona de calle, de primera línea, de acción, siento que junto a toda esta gente que está intentando ver más allá, estoy poniendo mi pequeña aportación y lo que estoy recibiendo me hace sentir afortunada cada día. Es como si todos nos hubiéramos desnudado, nos hubiéramos arrancado las caretas de conformismo, de normalidad, que la impotencia y el silencio nos habían pegado a la piel hasta confundirse con ella. Alguien dice: “Igual que la crisis es tautológica -nombrarla es hacerla existir- esto (supongo que esta comunidad que se está formando), también.”



No me olvido de Sol, por donde sigo pasándome al menos una vez al día, para pasear, leer carteles, escuchar un rato en las asambleas. Hasta hacer bulto -sumar presencia física- me hace sentirme útil. Pero voy comprendiendo -o sintiendo, mejor dicho- que Sol es una puerta, la puerta al salón donde hemos descubierto que podemos sentarnos juntos a compartir, a reflexionar, a mirar alrededor y hacia delante.



Mi hija me pone deberes. Me dice que le gustaría saber qué soy, con qué me identifico: ¿Anarquismo, comunismo...? ¿Qué? Su habitación parece un museo en construcción del 15M: careta de anonymous, carteles, pegatinas, consignas anarquistas en la pared... Me siento orgullosa de ella, porque entiende lo que está pasando, por qué está pasando y está llena de inquietudes y preguntas. Aunque no tengo, ni mucho menos, todas las respuestas. Ante su presión y la presión externa, digo: “Me piden que me posicione. Me pido posicionarme. Yo siempre he estado a la contra. Perdonadme que me lleve algo de tiempo aprender el a favor.” Aunque sé que en lo que pienso hay mucho de a favor. Incluso sin etiquetas, cuya utilidad no alcanzo a ver, no al menos tan profundamente como para tener la necesidad de comprometerme con ellas.



Se fue la alemana, por cierto, y todos los días nos preguntamos qué imágenes se habrá llevado en la retina. Si Sol ha dejado algún sentido, alguna huella, más allá de que fuera más difícil acceder a Zara o a El Corte Inglés.

martes, 25 de octubre de 2011

24 de mayo

24 de mayo



Después del malestar de los días anteriores, un golpe sobre la mesa: escribo mi primer poema de estos días. No me he salido del tema, claro.



Que no que no y que no
que no me quedo fuera
que demasiado tiempo
que demasiadas sombras
y todos los relojes
sonando a guillotinas

que no que no me quedo
que no me quedo fuera
que ya son muchos metros
y ya muchas medidas
que hay un sol que no quema
y este traje de rosas
a nadie pertenece.





No me paro a pensar si es un buen poema o no. Es efectivo. Me ha sacado algo, una parte al menos, de lo que se me va quedando dentro estos días.



Y otro golpe más sobre la mesa. Estoy sentada en la parada del autobús, en Puerta Cerrada, junto a una señora de unos sesenta años. Le cedo el sitio a otra señora que lleva el tobillo vendado. Por delante de todas nosotras pasa una chica embarazada con la tripa al aire y las dos mujeres mayores se ponen a despotricar (“No hace falta enseñarlo todo”, “Qué desvergüenza”, etc.) El tono y el volumen con que lo dicen -como si buscaran la aprobación de todo el mundo, o mejor dicho, como si la dieran por hecho- hacen que me arrepienta de haberle cedido mi lugar a la señora vendada y que me replantee si la generosidad indiscriminada es algo loable. A los pocos minutos, pasa un chaval con un carrito del super lleno de vigas y maderas; indudablemente se dirige a Sol, para montar o reforzar alguna estructura. Las mujeres vuelven a estallar: “!Qué vergüenza, la que están montando! !No sé cómo no mandan ya a la policía para echarlos! !Y en pleno centro de Madrid, qué imagen! !Con la bendición de Rubalcaba, eso está claro!” No puedo más. Les grito que se guarden sus opiniones para ellas, que mantengan al menos un tono de conversación, que no nos suelten mítines a los demás y que hagan el favor de no dar por hecho que todos pensamos como ellas. Que sus palabras ME ESTÁN OFENDIENDO. Me piden disculpas, no llego a saber si en tono irónico, porque me alejo de ellas temblando de rabia. Entre el cabreo, acierto a pensar que algo más está cambiando. Que me siento refrendada, que he recuperado mi derecho a expresarme. No es que esté orgullosa de gritarles a dos viejas, pero la verdad es que antes me hubiera tragado en silencio la impotencia de escuchar mentiras gritadas a los cuatro vientos, con ese tono de posesión de la verdad que es lo que más me molesta.



Reflexiono sobre si las prisas son buenas, o sólo necesarias. No quiero imponer mi impaciencia. Quizá sea mejor que me aleje o me calle mientras estoy así. M., desde Zaragoza, me contesta: “Depende del paisaje. En el abismo las prisas son necesarias, o reaccionas o te caes. Yo lo que no estoy muy segura es de si sabemos emocionarnos igual de bien a medio y largo plazo como a corto plazo. Lo del corto plazo está claro que sí, que sabemos hacerlo...”



Empiezan a surgir propuestas concretas. Sigo dudando: “Estoy empezando a pensar esto: mejor 4 propuestas claras, concretas y que posibiliten que después haya más cambios. Esto ha surgido porque une a mucha gente; no podemos arriesgarnos a perdernos por el camino.”

Pero la verdad que no lo tengo nada claro. Discuto a menudo con Manuel de esto. Él lo ve diáfano: mejor 4 propuestas claras. Me doy cuenta de que pido prisas, pero que a la vez las prisas me confunden. Intuyo que parte de la fuerza de todo esto es su indefinición. Hemos surgido como un gran NO, pero el sí de cada uno es otra cosa, el sí es aquello de lo que provenimos, y no es que no importe, sino que ahora es el momento de lo nuestro, lo común. Que es mucho más de lo que podíamos imaginar. Nunca un NO ha sido generador de algo tan positivo, tan energético, tan -no me gusta la palabra, pero no sé decirlo de otra forma- esperanzador.

¿Y es el NO siempre una fuerza destructiva? O más bien: ¿es destructivo ser destructivo cuando uno se opone a la propia destrucción? ¿Puede uno ponerse a proponer, a dialogar, a articular un discurso cuando le están atacando? Lo primero sería: deja de atacarme. Respétame. Escúchame. Tu voz no vale más que la mía, sobre todo cuando la impones con agresión, cuando estás pretendiendo robarme la dignidad, destruir mi integridad.

Otra de las claves de este movimiento es su generosidad: realistas, idealistas, anarquistas, comunistas, militantes, no militantes, sindicalistas, okupas, parados, funcionarios, jubilados... todos cabemos. Todos aportamos. No importan las siglas, las particularidades, sino la suma de los individuos.

Ahora no se trata de luchar por una ideología en concreto, cada cual tiene un bagaje, una historia, unas ideas: se trata, más bien, de librarnos de esta ideología única que se nos impone, de abrir el espacio a que cada uno de nosotros, en igualdad de oportunidades, sin sufrir insulto o desprecio o represión o silencio, pueda defender aquello en lo que cree. Yo nunca he sabido definirme. No soy anarquista, no soy comunista, no soy socialista. O quizá podría mejor decir: no sé si soy anarquista, no sé si soy comunista, no sé si soy socialista, no sé qué soy. Pero quiero que se respete a los que se dicen anarquistas, a los comunistas, a los okupas, a los sindicalistas... a toda la gente de bien que lucha por un mundo más justo. Quiero que se les respete a ellos y que se me respete a mí, aunque no quiera o pueda definirme. Aquí nadie me ha pedido un carnet, me ha hecho un examen, me ha juzgado o exigido un currículum. Porque básicamente aquí se trata de respeto, de honestidad y de justicia. De ideas y políticas que redunden en el beneficio común. Ni más ni menos.

Hay gente que tacha al movimiento de ingenuo. Quizás mis ideas, poco articuladas, impulsivas, intuitivas, también lo sean. Pero creo que sin cierta dosis de ingenuidad esto no hubiera sucedido. Y no olvidemos que era necesario, imprescindible, que algo como esto sucediera para romper la normalidad de este mundo anormal en el que vivimos.



Conste que estoy de acuerdo con los 4 puntos básicos, y también con el manifiesto largo que circula por ahí. Podría pedir más, podría pedir menos. Pero hay que empezar, hay que empezar por alguna parte. Y luego seguir sin parar. D. me dice en fb: “Ayer en la asamblea de la 1 se habló de esto mismo, de concretar algunas propuestas y defenderlas para reclamarlas a quien corresponda porque hay en general una sensación de que son muchas propuestas y poca concreción, yo lo veo y lo siento igual, a la vez me parece natural la ebullición de propuestas, una semana es poco muy tiempo de vida y poco a poco tenemos que ir asentando las propuestas principales y pasar a la acción para que no se diluya todo en un mar de ideas, así concluimos ayer en el encuentro de sol.”



La entiendo. Pero siempre acabo pensando que la necesidad de concreción nos viene impuesta por una forma de pensar ajena, externa, antigua. Que es una trampa que otros nos tienden y en la que caemos con la mejor de las intenciones. ¿De verdad -con la que está cayendo ahí fuera, con la claridad y la violencia de las agresiones- de verdad hay que concretar? ¿No está claro que lo que NO puede ser de ninguna de las maneras es este liberalismo salvaje que busca el beneficio de pocos y causa el mal a muchos? ¿No está claro que decimos NO a la dictadura de los mercados, a la complicidad y culpabilidad de los políticos, a los recortes, a los desahucios, a las privatizaciones, a la precariedad, a la explotación, a las injusticias en todas sus formas...?



Una cosa tengo muy clara: hay gente que reclama la creación de un partido político. Me opongo totalmente. Un partido es caer en estructuras, estrategias, portavoces, líderes, necesidad de fondos, definiciones excluyentes... Esta energía NO cabe en un partido.



Acabo la tarde leyendo. Encuentro este verso: “La muerte, que siempre es lo que ellos llevan de la mano”, del poeta Peter Laugesen. Toda mi parrafada anterior resumida en doce palabras. Por eso aspiro a ser poeta y quizá debiera dejarme de mítines, como deben dejarse de mítines las viejas de las paradas de autobús.

lunes, 10 de octubre de 2011

23 de mayo

23 de mayo

Estoy viendo con mi hija El gran dictador. Casi hubiera preferido ver algo más ligero, terapéuticamente apolítico. Pero ella también exige su dosis de ideología. La alemana está hoy de excursión y podemos elegir la temática de nuestra tarde compartida. El gran dictador. Sea.

R. me dice que no pierda la ilusión, que si personas como yo caen, cae la batalla. Sé que es un elogio, pero hoy me siento tan cansada que espero, deseo, que lo que dice no sea verdad y que la batalla no dependa de gente como yo, impaciente, obsesiva, cobarde, ciclotímica. Con más tendencia a la palabra que a la acción. Sólo ha pasado una semana, piensa una parte de mí, la que sabe, porque lo ha escuchado -y de gente mucho más joven-, que vamos despacio porque queremos llegar lejos. Pero otra parte piensa que ya ha pasado una semana. Y nadie ha dimitido, no se ha ocupado ningún banco, no hemos arrastrado a millones a la calle.

Me receto no ir a Sol hoy. Pero a la vez sé que es como quitarme el medicamento que me podría subir los ánimos. Miro en las noticias los resultados de las elecciones con un intenso deja vu. Ni siquiera me interesan aquellos a los que he votado y que tampoco son los míos. Una izquierda instalada también en sus refriegas, su burocracia, sus privilegios, que no ha sabido o querido defender los intereses del pueblo -hemos recuperado esta preciosa palabra-, definitivamente del lado opuesto al mío, que no me representa en lo más mínimo. Me recuerda que me he traicionado al votar, y me pongo de peor humor.

Me desahogo en facebook, como siempre: “A todos los que han votado a un partido xenófobo, homófobo, franquista, clasista, etc, etc, etc, no les voy a decir nada. Pero, por favor, que ninguno de ellos me diga nada a mí. Bastante tengo con cruzarme con la cara satisfecha de sus líderes cada vez que hago zapping.”
Alguien dice: “Ayer después de tanto tiempo revoloteando, quienes tomaron las calles al anochecer fueron las gaviotas, a partir de hoy, se quitan sus "trajes" y se ponen el de buitres. Agarrémonos fuerte y apretémonos los machos que vienen curvas.”
“Muchos más somos los que no hemos votado a nadie”, dice O. Por lo que me toca, no me siento mejor. D. me parece muy lúcido en su comentario: “Yo sí, si me perdonas, les diría algo: háganse cargo de su voto. De la corrupción, de las promesas vanas, del estilo descalificatorio e irrespetuoso que han utilizado sus candidatos. Y del tipo de "democracia representativa" que construyen...Yo sólo les digo: disfrutad exactamente de lo que habéis votado.”
Tiene toda la razón, pero tampoco me consuela.

En la tele, las declaraciones de unos y de otros me recuerdan a aves carroñeras repartiéndose un cadáver. La misma mierda es. Cuando veo los resultados del PP en Cataluña, caigo en la cuenta: los que peor lo van a pasar a partir de ahora son los inmigrantes. El movimiento no se puede olvidar de ellos.

Por inercia, continúo difundiendo: “En Sol están faltos de fruta y embutido”.

Actividades en Sol. Lunes 23
15h – Fabada para 300 personas en Sol
20h – Reunión de accion política a largo plaza en la Pza de Pontejos
20h – Biodanza en C/Carmen con Tetuán
21h – Reunión de Sanidad en la esquina de Cajamadrid

Firmo por todas las iniciativas que me llegan: por un país laico, por la reforma de la constitución, por la moción de censura electrónica, no al pluriempleo mientras haya parados y por la ley de aceptación de las tasas bancarias. Cuanto más pesimista estoy, más frenética me vuelvo.

Por primera vez, oigo algo sobre las asambleas de vecinos por barrios. Pregunto en fb: “Como para la organización política de base soy una pardilla (por diversos motivos que no vienen al caso): ¿qué os parece lo de las asambleas de vecinos por barrios? ¿Vais a acudir a alguna de las convocadas para el próximo sábado? En principio, me suena bien, pero me encantaría oír más opiniones. Gracias.”
F: “Hay un riesgo, que es diluir el movimiento y una esperanza que es amplificarlo ¿qué pasará, ni idea? En Huelva ya hemos confeccionado grupos que se dedicarán a visitar asociaciones de vecinos, barrios, y lugares de importancia social tales como las oficinas del INEM, el rastro, las plazas de abasto, etc... Todo ello sin abandonar la acampada, en la que se han establecido turnos de asistencia. Además, trabajamos para conseguir al menos una asamblea semanal (por ahora es diaria) y una manifestación un día de la semana que recorra las calles de la ciudad.”
Y por primera vez, a pesar del orgullo de Sol, me da envidia la gente que participa de esto estando en lugares más pequeños, donde todo es más abarcable y directo.

F., de nuevo: “Creo que la mayoría cometéis un error, apoyáis el movimiento 15-M pero sin desprenderos de lo concebido en política hasta ahora, pretendéis cambiar las cosas desde modelos socialmente ya adquiridos, ya sea por motivos educacionales o por intereses individuales. No os dais cuenta de que esos modelos ya no nos sirven, que estamos en la confección de una nueva ideología, desconocida, aún por descubrir, una ideología en la que nosotros tome el relevo del yo individual, al menos en lo que a política se refiere, basada en la honestidad y en la justicia universal. Lo que se está generando es un nuevo modelo de pensamiento que algún día logrará cambiar el mundo.”
Tengo la impresión de que están empezando a aflorar las ideologías de cada uno.

Empecé el día con miedo y lo acabo con incertidumbre. Oigo alguna voz que dice que los resultados de las elecciones han sido una derrota para el movimiento. Ah, no, por ahí sí que no. Esto se sabía de antes. A nosotros que no nos carguen con ese muerto.

Ya tengo bastante con lidiar con mi pesimismo congénito. Pero, por favor, no quiero cinismos.

Tengo que recordar lo que leí en una pancarta en Sol: "El cansancio sólo les beneficia a ellos, cuídate". Cuánto sabio.

No me puedo quitar de la cabeza estos versos de Miguel Hernández:

Sobre la roja España blanca y roja,
blanca y fosforescente,
una historia de polvo se deshoja,
irrumpe un sol unánime, batiente.
Me hace falta la poesía. Su sabiduría atemporal, más allá o más acá de las fechas.

lunes, 3 de octubre de 2011

22 de mayo

22 de mayo

Manuel me pregunta si voy a votar. Estos días pasados he estado diciendo que no lo tenía claro, y que me decidiría en el último momento. El momento ha llegado, pero no tengo una decisión tomada; si pienso en votar, no me siento en absoluto feliz ni satisfecha, sino más bien víctima de un chantaje que en realidad ocurre sobre todo en mi cabeza. Es una lucha entre mis convicciones, mi deseo -que es no colaborar con algo en lo que no creo- y por otro lado un lastre realista que me empuja a hacer cualquier daño posible (que es ínfimo, obviamente) a quienes con toda seguridad van a ganar.

Le digo a Manuel que le acompaño al colegio y decido a la vista de las papeletas. Pero en el fondo sé que en esto ya hay algo de rendición. Haga lo que haga voy a sentirme mal. Estoy casi convencida de que si voto será peor, pero no sé si podré evitarlo. Me pregunto hasta qué punto influye en mis decisiones actuales la imagen que guardo muy profundamente en mi interior: mis padres yendo a votar por primera vez. Su responsabilidad, su emoción, su miedo. Una vez más, me doy cuenta de que en nuestras reflexiones conscientes siempre influyen otras subterráneas. Esta idea, que doy por segura, me inspira tanta aceptación -resignación- como inquietud. Porque si al final son impulsos heredados, enterrados, los que deciden y hablan por nosotros, esto anula el peso de la reflexión, la fuerza de lo que decimos. Estoy pesimista. Una semana desde el 15M y hoy estoy agotada. Me va a a bajar la regla, por cierto. Otro argumento a favor del peso de lo irracional. Mis hormonas también votan.

Busco y no encuentro la papeleta de Izquierda Anticapitalista (más tarde, en casa, leeré que decidieron no presentarse a las municipales.) Cojo la de Izquierda Unida. La meto en el sobre con gesto de mal humor. Manuel me dice que nadie me obliga a hacerlo. Calla, y vamos a tomar unas cañas, le digo. Camino hacia el bar como si acabaran de darnos una mala noticia.

Cuelgo en fb mi contradicción: acabo de votar en la esperanza de arañar una microcentésima de poder a aquellos a quienes aborrezco. Hay una parte de mí que está realmente enfadada conmigo misma. He participado en la misma farsa contra la que afirmo luchar. Ahora mi indignación también es contra mí. Y contra un sistema que me obliga a la contradicción permanente.

Para contrarrestar mi humor, sigo leyendo todo lo que puedo sobre Sol. Nos han dicho que los periodistas, los artistas, los políticos, los fotógrafos, los dibujantes, los poetas, etc eran otros. Los profesionales. Mentira. Las fronteras se están diluyendo. Sólo hace falta darse un paseo por Sol, leer las crónicas, las propuestas, disfrutar las fotografías que se cuelgan. Sabemos mucho más de lo que nos dicen desde fuera. Sólo hace falta encontrar los cauces para compartirlo. M. dice que en cuanto caigan en la cuenta los profesionales oficiales sacarán un manifiesto, e intentarán aprovecharse de la lluvia de ideas que supone sol. Chist, calla, que como te oigan los "oficiales" sacan un manifiesto y se apuntan, no sea que de esto salga algo que pueda repartirse y no les toque... ains, cuanta miseria :)
Ya están en ello, seguro.

Hablo con mi amigo J. Por fin ha vuelto del camino de santiago. La primera broma me la esperaba: “Joder, cabrones, me voy una semana y empezáis la revolución sin mí!”. Hablamos sobre la necesaria convivencia de la consigna y del análisis profundo.

Me doy cuenta de que hoy no voy a poder ir a Sol. Además de la regla, me ha dado un ataque de ciática y llevo no sé cuántas noches durmiendo a ratos. Hace, además, un calor tremendo. Espidifen y lexatin. De lo que no puedo pasar es de la tele y del ordenador. Internet suma y sigue, me consuelo. Pero hoy todo me parece poco.

Me llegan noticias de la asamblea. Al parecer, gana la idea de continuar una semana más. Digo en fb: “Parece que en la asamblea se va imponiendo la idea de quedarse al menos una semana más. Yo creo, ahora mismo, que la acampada no puede ser indefinida por el riesgo de que se pierda fuerza. Pero opino que debe seguir hasta que salgan contenidos y formas de continuar más concretas. No puede disolverse sin más y menos el 22M, fecha representativa para ellos mucho más que para nosotros.”

A pesar del cansancio, la ciática, la tristeza, tengo la impresión de que puedo relajarme y cuidarme. La infantil y necesaria impresión de que otros velan por mí.

lunes, 26 de septiembre de 2011

21 de mayo


21 de mayo

Es curioso, paso tan poco por casa que está sucia y desordenada y sin embargo cada vez que voy a Sol me invade el olor a lejía, hay brigadas de limpieza que no paran de barrer, fregar y frotar el suelo.

Ayer cuando salí de trabajar, me fui a Sol, volví a casa a buscar a mi hija y a la alemana, llevé a la alemana al teleférico, a mi hija a su clase de breakdance, me fui a sol durante la clase, regresé a buscarla, teníamos aún un rato hasta la cita con la alemana, así que volvimos a Sol, y luego de nuevo al teleférico y por fin a casa. Soy como una polilla atraída hacia la luz.

Hoy, sábado, decido ir de nuevo. Antes de salir, veo por el ordenador que a las doce del mediodía está ya lleno, seguro que mucha gente sigue allí desde anoche. Un amigo me dice que tiene una hija acampada en Sol y otra en Cáceres. Se lo cuento a Gara y me mira con toda la impotencia de sus catorce años. La alemana me dice que quiere ir de compras con sus otras compañeras por Sol. Le digo que no me parece buena idea. La gente es pacífica,le explico, pero hay mucha policía, y además es fácil perderse. Hoy es jornada de reflexión, y todo es un poco más imprevisible. Al final logro convencerla para que vayan a un centro comercial. Me siento un poco traidora, pero soy responsable de ella, y no creo que sus padres entendieran cualquier problema que surgiera hoy.

O., en facebook: “Lo llaman "día de reflexión" pero en realidad era, hasta hoy, una jornada de "Genuflexión" ante el altar de los políticos corruptos que pueblan las listas cerradas del sistema. Hoy es un día grande, y se reflexiona de pie y no de rodillas ante los politicastros y mercaderes. !!Reflexión SI genuflexión NO ante ningún poder civil militar o religioso!”. Se va a Sol con su hijo de cinco años y una pancarta hecha por los dos. Yo estoy muerta de cansancio, no sé a qué hora me dormí ayer, pero voy para allá, porque estando allí, a pesar del calor, se me pasa el cansancio. Estar entre gente se ha convertido en un estimulante natural.

Antes de salir, miro mi bandeja de correo. Hay cientos de correos desatendidos. Cuelgo mis disculpas en fb: “Lo siento por todos los que me mandan correos requiriendo mi atención para otra cosa, ahora mismo no estoy para nada más, ni por tiempo, ni por energía, ni por espíritu, ni por interés, ni por nada de nada. Entre no descuidar a los míos, y no descuidar Sol (que también son los míos), tengo el cupo cubierto. Ya iré contestando a medida que pueda.”

Leo que ya hay unas 25.000 personas en sol. O., de nuevo: “Si estuviera el papa, teleespe estaría diciendo que son 2.500.000. “

En tomalaplaza veo que ayer se aprobó una lista de propuestas en la asamblea. Las leo. Me parece que derrochan sentido común, ni más ni menos.

Antes de salir, me ducho y recuerdo la canción de Kiko Veneno: “Y yo lucho, y yo lucho, y después siempre me ducho. Y si me ves andando por el techo, es que no estoy del todo satisfecho”. J.D.E. dice que he encontrado el himno que estábamos esperando. La canto a voz en grito bajo el agua.

Hay gente que me cuenta que leen poemas míos en distintas acampadas, sobre todo “Capitalismo”. Siempre que alguien me dice algo así me viene el título de la obra de Jane Austen: “Orgullo y prejuicio”. Orgullo y pudor, más bien.

Manuel y yo llegamos a Sol. El calor es hoy casi insoportable. Llevamos agua para beber pero la gastamos tirándonosla por la cabeza. Preguntamos en infraestructura qué es lo más urgente. Hielo. Pues claro. Se nos suma una mujer algo mayor que yo, que si nos importa que nos acompañe. Vamos los tres a buscar la tienda de chinos más cercana, que, por cierto, no está muy cerca, en una esquina de la plaza mayor. El chino nos mira con agradecimiento. Treinta euros de hielo, que pesan como un muerto recién sacado del refrigerador. Mientras los entregamos en alimentación, asistimos a una escena recurrente. Gente que se acerca para hacer donaciones de dinero. No se acepta dinero. Pienso que esa es una de las fortalezas del movimiento, y que es muy importante seguir manteniendo esa postura.

Nos encontramos con P., L. y su hija N. La pequeña está jugando en la guardería de Sol. Me recuerda a aquellas guarderías que organizábamos hace años en las casas okupadas. P. está alucinado porque su hija lleva su nombre y el número de teléfono de los padres en una pegatina sobre la camiseta. Dejamos a la nena y a su madre, y los tres nos vamos a una asamblea de política, que se celebra en las descalzas. Hay mucha gente y cierta tensión, porque es la jornada de reflexión y el tema de la asamblea no deja lugar a dudas. Al poco comienzan a llegar furgonas de la policía y a rodearnos. Me pongo nerviosa. Le digo a M. que teniendo dos crías a nuestro cargo no nos podemos dar el lujo de meternos en un lío y que nos detengan. Cómo se lo explico yo a los padres de la alemana. Así que salimos de la asamblea. Estoy mareada, seguramente estoy teniendo una bajada de tensión. Debemos de llevar tres o cuatro horas dando vueltas por la acampada. Nos vamos hacia casa, las chicas llegarán pronto. Al final han ido al parque de atracciones.

Vengo de Sol reventada, con dolor de piernas, mareada y con los hombros quemados. Pienso en cómo estarán los que se tiran allí días y días. Claro, que no tienen mi edad. Iniciamos el ritual: ordenadores encendidos, Canal33, cerveza, tabaco, todo a mano desde el sofá.

Como cada vez que vengo de Sol, siento la misma tensión entre realismo -cambios posibles- e ideas radicales, locas, arrebatadas. La misma tensión que noto allí, al leer los carteles. Reforma de la ley electoral frente a Abajo el capitalismo, para entendernos. Toda esa energía, todo ese gentío... es normal que a veces a una se le vaya la cabeza y piense lo que le gustaría: okupar los bancos, el parlamento, a la mierda todo este sistema generador de infelicidad, injusticia, insatisfacción. Luego, al leer las propuestas, la reforma de la ley electoral, impuestos a las sicav, etc... todo parece poco. Supongo que esa es la fuerza, o una de las fuerzas, del movimiento. Su realismo aglutinador. Pero me consta que eso deja insatisfechos a algunos, a los que también comprendo... Cuando reflexiono sobre todo esto, siento miedo, miedo de que esas tensiones, esos tiras y afloja, rompan la cuerda que ahora mismo sostenemos entre todos. Primero conseguir algo, luego a por otra cosa...
Intercambio correos electrónicos con Batania, y expresa algo que también pienso recurrentemente: no es lo que pueden hacer por nosotros, sino lo que nosotros podemos hacer sin ellos.

Revolución. La palabra es tan atractiva...A cuenta de un poema de Batania que dice “las fresas en mayo, las fresas en mayo” digo en fb “las revoluciones en mayo”. Pero cada vez que digo la palabra revolución me ruborizo. ¿Nos hemos ganado la palabra? Me doy cuenta también de que apenas sé nada sobre el mayo francés. Estos son días para aprender cosas. El mayo francés, pero también las implicaciones del voto en blanco. Tomamos conciencia de lo que hemos dado por supuesto. Hablamos y hablamos y yo pienso que eso es bueno. Pero también tengo miedo del hablar por hablar.

Parecemos vivir en el futuro. Como si hablar de derribar los poderes supusiera ya haberlos derribado. Cada vez que pienso esto siento el vértigo de vivir en un tiempo irreal. Todos tan educados, tan alegres... ¿como si hubiéramos llegado a algún lugar? Hemos estado tan solos que estar juntos es una victoria, pero ¿suficiente? ¿Valdrá el impulso?

Me llama gente: ¿Vienes a Sol? Digo que no, que vengo allí. De todas formas cada vez que voy a sol no encuentro a aquellos con los que he quedado y acabo encontrando a otros.

Se ha acabado la rutina. Yo era casera y salir de casa exigía un ritual, que ahora se ha acortado. Digo “me voy a Sol” y basta entonces con coger el bolso, percatarme de que llevo tabaco -mucho más importante que llevar dinero- y el dni.

Mañana habrá asamblea general en sol para decidir si se levanta la acampada. El debate arrecia entre mis amistades. Yo insisto en que hay que desvincularse de las elecciones -que no, que no nos representan-, pero de repente caigo en la cuenta de que yo no me estoy quedando. Sí, claro, el movimiento somos todos, pero no me siento autorizada moralmente para decirle a alguien que siga pasando calor, incomodidades, miedo quizás, en nombre de las ideas de todos. J.D. dice “Yo creo que es muy importante que siga sobre todo por un motivo: porque después de las elecciones llegan los de las tijeritas (estas cosas se hacen rápido, con la inercia electoral, con los gobiernos recién nombrados y los ciudadanos hartos de campañas chorras y de sociedad del espectáculo), y tenemos que estar ahí para decir atrévete moreno si tienes cojones. Si todo va como hasta ahora, no se van a atrever.”
C. me hace una observación: “¿Has visto lo que ha cambiado el cariz del muro de fb?” Pocos se arriesgan a hablar de otra cosa. En la tele, todo parece más antiguo y banal que nunca. Todo está pasando en el canal que enfoca Sol, aunque en la pantalla sólo se vea un trasegar de gente, voces ininteligibles por megafonía – es tarde, pero aún deben de estar recordando a la gente que beba agua y se proteja del sol bajo las carpas. A la voz la sustituyen los tambores: ha empezado la batucada. Qué rabia el cansancio. Si hubiera aguantado ahora estaría bailando. Parece algo lógico y sensato, parte de esta lucha: celebrar, bailar. “Defender la alegría, gestionar la rabia”. Mostrar y compartir la alegría en la calle se ha vuelto también revolucionario. Vuelvo a pensar que ojalá todo esto me hubiera pillado con veinte años. Pero quizá a los 20 era más conservadora que ahora. O quizá más ignorante, o más individualista. A los veinte trabajaba y estudiaba. Tenía menos amigos. La política había traído mucha tristeza y preocupación a mi casa. Desconfiaba más de la gente y de las ideas.

Apuntes de acampada sol. Por primera vez leo las observaciones de Amador Savater. Qué listo. Apuntes. Creo que no hay otra manera de captar lo que está sucediendo, más que a base de pinceladas impresionistas. Mientras lo leo caigo en la cuenta de que llevo ya una semana sin coger un libro. Otra rutina más que se ha volatilizado.

La acampada de Barcelona ha aprobado movilizaciones hasta, al menos, el 15 de junio.
Llegan las niñas. La alemana mira de reojo por la puerta del salón, donde como siempre están los ordenadores y la tele. Debe de pensar que trabajamos como corresponsales.

Islandia es un tema recurrente. No sé hasta qué punto la experiencia islandesa es trasladable a España. Pero como inspiración es más que suficiente. Llevada por la emoción, escribo: “Islandia, espéranos, que vamos de camino”. Alguien, más realista, supongo, contesta que: “Buscamos lo mismo, pero nosotros no somos como Islandia. Al menos aquí no nos reclaman una deuda de 40.000 euros por cabeza por culpa de que nuestro Gobierno dejó a nuestra banca en uno de los mayores monstruo de Europa, que arruinó a 300.000 ingleses y holandeses. Por otro lado, si nos lo reclamaran, seguramente no nos dejarían opinar en referéndum...” Yo insisto: “A mí, lo que más me gusta de Islandia, es que haya banqueros en la cárcel”. J. Vuelve a contestarme: “Sí, están en la cárcel, pero a costa de haber jodido al país a lo bestia, más que aquí. Lo que han hecho los islandeses es un ejemplo, pero también un aviso de que había que actuar mucho antes de llegar a eso.”
A. cierra el tema: “La lucha va a ser larga y animada. Si los islandeses, con 300.000 habitantes, tuvieron que tomar las calles durante 5 meses para derrocar al gobierno y plantear una nueva lógica parlamentaria, a cómo nos sale el kilo de lucha con 48M de habitantes en España?”
Pero yo estoy en modo consigna, no en el de análisis, y no sé qué contestar.

Me envía V. un montaje que ha hecho con un poema mío -Capitalismo- al que le ha puesto música de piano. Es precioso. Yo, sin embargo, he dejado de escribir y leer. Lo que obtengo de esto es una inspiración indirecta, una energía obsesiva y centrada en buscar información y transmitirla. Pienso en cómo afectan las neurosis de cada uno a la manera en que enfoca su apoyo, su utilidad. He descubierto que tengo vocación de antena. Es importante aunar utilidad y pasión, así todo nace más sincero y se vence al cansancio. Me gusta ser una antena.