lunes, 13 de febrero de 2012

16 y 17 de junio

16 de junio

Ayer se vivieron incidentes cuando los indignados de Barcelona llevaron su protesta a los alrededores del parlament, intentando impedir que los parlamentarios llegaran hasta sus puestos para aprobar recortes en Sanidad, Educación, Servicios Sociales. Como siempre, la prensa presenta la noticia de la forma más amarillista posible: más que de las razones y motivos, se habla de la “violencia” de los indignados -y sigo insistiendo: ¿y la violencia institucional, diaria, contra nuestras vidas, nuestra dignidad, nuestra inteligencia...?-, de no sé qué línea roja que se ha cruzado, de la coacción a las instituciones democráticas - ¿democráticas? ¿seguro que pueden seguir llamándose así...?

Hoy no puedo por menos que tirar de ironía: “Mis condolencias para la parlamentaria cuya gabardina resultó herida con spray. Espero que con los recortes de Sanidad (6,5 %), Educación (7,4 %) y Servicios Sociales (10%) le dé para comprarse otra con nuestro dinero. Y si no, puede ir a Zara, que este último año ha ganado un 10%, a ver si le regalan otra.” D. me contesta, siempre con datos precisos y que me son desconocidos: “Lo más gracioso de la historia es que a esta mujer (Montserrat Tura) la ví en un documental sobre Mayo del 68 contando con alegría como se lanzaban adoquines y se pintaba en las paredes "prohibido prohibir". Un poquito más de izquierda Chanel para alegrar el día.”
Qué graciosas, qué entrañables les resultan las revoluciones cuando son lejanas en la distancia o en el tiempo. Qué imposibles de comprender una vez que están aposentados en sillones de cuero.

Más noticias escandalosas, violentas: “La nómina de los alcaldes de las diez primeras ciudades supera a la de los ministros; entre todos se reparten un millón de euros en sueldos.”

Me estoy cansando de las etiquetas; las etiquetas buscan la identificación del movimiento con minorías en las que las personas “normales” -pónganse todas las comillas que se quieran- no tenemos cabida. El movimiento es de los jóvenes, dicen. De los parados. De los estudiantes. De los perroflautas. Y de todas esas etiquetas se aprovechan.
En fb: “Propongo MUY SERIAMENTE ir a las manis vestidos de traje para que se nos distinga de los policías infiltrados con pañuelos palestinos, zapatillas de deporte y camisetas agujereadas. Yo el domingo llevaré un traje-gabardina.”
También me estoy cansando de la etiqueta de “indignados”. Me estoy cansando de la etiqueta de "indignados" puesta por los medios. Yo me siento más identificada con "dignos".
En este sentido, encuentro un gran artículo:
http://pensando15m.blogspot.com/2011/06/los-indignados-no-existen-causas-y.html

“Esto que los medios de comunicación juegan a llamar "indignados", juego en el que lamentablemente muchos estamos cayendo, es en realidad una multiplicidad de individuos que no puede admitir una representación, porque no la hay, porque no puede cosificarse de ese modo el sentir de la ciudadanía. Lo que está sucediendo no se puede contar.”

No sé si no se puede contar. Desde luego, no se puede contar como una narración tradicional. En todo caso, sería una narración caleidoscópica. Una suma de puntos de vista. Incluso un punto de vista que cambia a medida que uno gira sobre mí mismo.


17 de junio

Botín anuncia que el beneficio del Santander superará los 8,000 millones en 2011 y califica el ejercicio de “excelente.”

Telemadrid utiliza fotos de los disturbios en Grecia para acusar al Movimiento 15M de Barcelona de violento.

Me niego, me niego a la violencia de que me llamen gilipollas todos los días.

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