lunes, 19 de diciembre de 2011

3 y 4 de junio

3 de junio



Los comerciantes de sol empiezan a estar indignados con los indignados. Qué fácil les resulta a algunos, indignarse con la indignación.

Leo en alguna parte: "Los citados empresarios afirman estar “indignados por la situación de insalubridad de la zona”. Afirmación que compartimos plenamente. Estamos indignados por la situación de insalubridad en la que sobreviven miles de personas en esta ciudad; indignados por la existencia de decenas de poblados chabolistas en el Madrid del siglo XXI, en los que los niños conviven con las ratas; situación ante la cual los citados empresarios no han mostrado nunca el más mínimo reparo. Los empresarios no muestran indignación alguna por el hecho de que miles de personas vivan sin techo en nuestra ciudad (y cerca de tres millones en Europa según informe de Cáritas), lo que parece molestarles es que unas centenares de personas tomen conciencia de esta situación y se reúnan en el centro de la ciudad para buscar soluciones a tantas injusticias. Por otro lado, los servicios municipales de limpieza acreditan diariamente que la acampada goza de estupendo estado de salud."



Mientras, en la comunidad de Madrid se suprimen y se rebajan las becas, pero eso no parece indignar a nadie. No, al menos, a los empresarios.



Sale a la luz un diccionario de la Real Academia de Historia, en el que el franquismo se presenta bajo una óptica más que permisiva, incluso entrañable. “El franquismo era autoritario, no totalitario”. Vamos, que el abuelo Paco tenía un mal pronto, pero nada más; luego se le pasaba y nos inauguraba un pantano. Qué majo.

Mientras se suprimen becas, subvencionamos infamias.



En Grecia los indignados van a por todas. Tras retener entre 50.000 manifestantes a sus políticos varias horas rodeando el Parlamento mientras aprobaban otro paquete de medidas contra los ciudadanos, ahora encierran a 60 europarlamentarios que tienen que ser evacuados por mar. Decenas de trabajadores han irrumpido en el Ministerio de Finanzas griego, en la plaza central de Atenas, en contra de los planes del Gobierno de cerrar y privatizar empresas estatales.


(Estoy empezando a echar de menos acciones como esta aquí... ¿No estamos siendo demasiado educados...? Pregunto.) P. me contesta: “Educados no, victorianos diría yo - no confundir con ganadores, ni con fans de Víctor y Ana -. Es como si te roban la cartera y debates el modo de pedírsela al mangui sin que se ofenda... ¡Viva Grecia manque pierda!...” M. añade: “!Sí, más acción!”. Y J.: “Sí, pero España no es Grecia. A mí ningún diputado, ni eurodiputado me puso una pistola en la cabeza para hipotecarme a 40 años, así que no creo que saque nada linchándoles.”

(No puedo evitar pensar en ese refrán recurrente: cuando las barbas de tu vecino...)




Noche en blanco. Demasiadas ventanas abiertas en mi cabeza. Paciencia para ir cerrándolas una por una. Cada vez más, mi mente se parece a una pantalla del ordenador. Quizá eso sea sintomático. Parte del problema.







4 de junio



Comienzo a escuchar que se prepara una gran marcha para el 19J. Entre otras cosas, se protesta por la privatización del Canal de Isabel II, ya en ciernes. Alguna vez creo haber dicho o escuchado comentarios conscientemente exagerados del tipo: “!Hasta el aire nos van a privatizar!”. Bueno, vamos de camino. Ya empiezan con el agua.



"Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos", decía Borges, al parecer, y me lo repite Gsús Bonilla. Lo aplaudo. Me hace pensar. Quiero vigilarme de cerca.

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