lunes, 16 de enero de 2012

9 y 10 de junio

9 de junio

En Valencia se constituían hoy las Cortes, y un grupo de indignados ha ido a protestar a la entrada de los nuevos diputados. Leo en fb: “URGENTE: La policía está empezando a pegar a gente que intenta pasar a las cortes. Ambiente muy tenso. Necesitamos cámaras y gente! AYUDA!”

“Bono quiere quitar un día semanal de trabajo a los diputados. Los diputados admiten que la medida puede no ser muy popular entre los ciudadanos.” Últimamente me viene a menudo la frase que vi en alguna concentración: “Que nos gobiernen las putas, que sus hijos no saben.” Pues eso.

Hay un artículo en Público titulado “¿Se puede juzgar a los políticos cuando se equivocan?”. Hay una enorme trampa ya en el título. Lo que hacen los políticos no es equivocarse. Lo que ellos hacen es ignorar pruebas evidentes, legislar contra el pueblo, ocultar información, alentar la corrupción, defender su condición de privilegiados, desmantelar el estado y repartir los restos entre sus amigos del alma, hacer negocio de la necesidad ajena... Vamos, que si todo eso es una equivocación, todos los delitos debieran considerarse como tales.

La poeta C.B., en fb: “Me indigna, me entristrece (otra buena razón para indignarse es esta profunda tristeza a la que nos obligan algunas circunstancias) un dato que conocía el otro día: el 73% de los ciudadanos están de acuerdo con las ideas del 15M, pero, a la vez, sólo el 12% de los ciudadanos creen que éstas propiciarán cambios sociales a corto-medio plazo (a ver si encuentro el enlace y os lo pego); ¿en qué se traduce esta paradoja tan dolorosa?: en que han conseguido "deseducar" (hemos consentido que nos "deseduquen") a los ciudadanos de su condición de ciudadanos; de su poder, de sus derechos, de sus obligaciones (¿no es también nuestra obligación protestar, denunciar la injusticia?); hay que pelear por una reconcienciación de lo que significa ser ciudadano.”

Comunicado de la Acampada Valencia, exigiendo la dimisión de la delegada de gobierno: “A raíz de lo acontecido este mediodía en las inmediaciones de las Cortes, desde Acampada Valencia queremos comunicar nuestro total desprecio a las medidas tomadas por el Cuerpo Nacional de Policía y de su forma de proceder.”

“Las vecinas colaboran y cuelgan pancartas de apoyo enfrente de la comisaría a donde han sido llevados los detenidos.”

Si el sustantivo clave es y será “solidaridad”, el verbo clave será COMPARTIR. Entendido de la forma más literal posible: compartir bienes, conocimientos, tiempo, lucha, objetos, espacios. Es la única salida que yo veo.

Acampada Sol comenzará a levantarse a partir de las 12 horas del próximo domingo.


10 de junio

La fiesta de la reconstrucción será el próximo domingo 12 de junio, de 12 a 24 horas. El Domingo 12 de Junio empezamos la reconstrucción de SOL. Nos transformamos para continuar trabajando, evolucionando y aprendiendo de esta gran escuela a pie de calle que ha sido sol y que ahora también son los barrios, municipios y otras ciudades españolas y del planeta, nos unimos con ellos!!!!!

En el blog de Xabel Vegas, se pueden leer dos artículos sobre las fortalezas y debilidades del movimiento. Me parecen unas reflexiones muy lúcidas; sigue sorprendiéndome que la reflexión vaya tan a la par con la acción. Ni siquiera ha pasado un mes desde la primera mani.

De todas formas, mis artículos de referencia para seguir lo que sucede en la acampada son los Apuntes Acampada Sol. Para mí, lo más interesante de los apuntes es haber captado desde el principio que no sólo lo que se puede reflexionar sobre Sol es reseñable, sino también,y a veces sobre todo, lo que se puede sentir. Que este es un fenómeno, un acontecimiento caleidoscópico en el que no existe una narración única, sino que está formado a partir de la suma de voces, voces que, insisto, expresan reflexiones y emociones, tan válidas las unas como las otras. Por eso estoy convencida que este es un movimiento más generoso que los que hayan podido precederlo. Recuerdo una vez más los versos que le dediqué a mi madre: “Hay ideas que atentan contra el corazón.” Igualmente, hay ideas que van a favor del corazón. Y en esas ideas en donde una siente la verdad.

Dice el cineasta, escritor, dramaturgo, psicomago Jodorowsky: "La gente está exigiendo fluidez, cambio, porque lo que no cambia se pudre. Estamos en una época de pudrición y eso es bueno, porque eso significa que habrá cambio. La sociedad está dando golpes, pero porque va a salir una mariposa. Un sistema que no produce alegría está estancado. Cuando la gente pierde la alegría de vivir se caen los sistemas. Y sólo la colaboración da alegría de vivir."

¿Qué puedo añadir? AMÉN.

lunes, 9 de enero de 2012

7 y 8 de junio

7 de junio

Dice Gallardón: “Lo público tiene que saber dar un paso hacia atrás.” Me parece una frase escandalosa. ¿Un paso hacia atrás? ¿Hacia el precipicio que ellos mismos están preparando, con el fin de que lo público -y todos nosotros, porque “lo público” no una idea abstracta, sino todos nosotros- se despeñe y ellos se repartan los restos. Me pregunto cómo hay aún tanta gente a la que consiguen engañar con sus manipulaciones y mentiras.

Mientras, parte de “lo público”, o sea, unos cuantos de todos nosotros, han conseguido parar una redada en Carabanchel. Una de esas redadas en las que la policía -que también es, aunque no lo parezca, lo público, pero esa parte que no se pone en duda por Gallardón u otros que piensan como él- para a las personas por su aspecto extranjero y les pide la documentación. El nazismo diario al que nuestros ojos están acostumbrados. Y la gente de Carabanchel ha conseguido pararla. Cuántas ideas de lo público puestas en juego, en discordia.

8 de junio

Hay datos que sólo ahora comienzan a salir a la luz; lo hacen con la frialdad de cualquier dato, aunque si uno se detiene y piensa en cada palabra, los números revelan su verdad y dejan traslucir el drama que no aspiran a esconder: 170 familias son desahuciadas al día por no poder pagar la hipoteca o el alquiler. 170 familias cada día pierden su casa.
Miro a mi alrededor: mis libros, mis plantas, mis cuadros, mi cama, mi armario, mi cocina, mi baño, mis paredes y mi techo. No sé, de verdad no puedo imaginármelo, qué haría si tuviera que dejar todo esto. Si viera a mi hija recoger sus cosas, abandonar su cama por última vez. Mis gatas en su cesta. Recuerdo que hace un par de años, cuando buscaba casa, me encontraba de vez en cuando con alguna ligeramente más barata de lo que le correspondía. En las fotos se veían los muebles,     los objetos por medio, como si alguien hubiera tenido que salir de allí a toda prisa, sin recoger. Casi siempre, al mirar bien, descubríamos que pertenecía a un banco. Ya entonces, los desahucios, aunque no tantos como ahora. Nos negamos si quiera a visitarlas. Hubiera sentido demasiada vergüenza.

Sigo leyendo, ansiosa, desordenadamente, buscando referencias, explicaciones, claves. Los Apuntes de Sol que Amador Fernández-Savater publica en su columna de Público -como paseos con un amigo que supiera mucho y nos fuera susurrando. Hakim Bey: "Públicamente seguiremos trabajando; publicando, en radio, prensa, música, etcétera, pero en privado crearemos otra cosa, algo para ser compartido libremente pero nunca consumido pasivamente, algo que puede ser discutido abiertamente pero jamás entendido por los agentes de la alienación, algo sin potencial comercial pero con un valor que va más allá de todo precio, algo oculto pero entretejido por completo con la tela de nuestras vidas diarias.” Vicenç Navarro: “Los ricos y la deuda pública.” Vicenç Navarro y su clarividencia respecto a la política fiscal. Y me doy cuenta de que ellos, los que no nos representan, no es que no sepan, no es que no quieran saber, es que saben muy bien lo que están haciendo: desmantelamiento y reparto. Saqueo.

Belén Gopegui escribe un artículo -”Será feminista”- sobre los hechos que ocurrieron en Sol, a partir de que alguien arrancara un cartel en el que decía: “La revolución será feminista o no será.” Al parecer, es la única pancarta que alguien “de dentro” se ha atrevido a arrancar. A raíz de esto, se organizó un taller feminista. Belén cuenta de qué se habló en él. Me gusta especialmente esto, porque es lo que yo entiendo por feminismo: “Sol será feminista como será anticolonialista, como estará con las libertades de todos los oprimidos y las oprimidas, y no nos importará gastar a veces adjetivos -que no se acaban- para ayudar a la gramática a mostrar el rostro no de un oprimido abstracto sino de hombres y mujeres que no pueden despertar porque alguien se lo impide, y costará encontrar el camino, y habrá retrocesos y disensiones, y el que una pancarta se eche abajo por quienes han estado sometidos a una educación machista será un palanca, una forma de recordar que el camino es largo y vale la pena y hay que seguir aprendiendo.” Inteligencia colectiva, una y mil veces. Las que hicieran falta.

Carlos Fernández Liria, en otro artículo, dice: "Y esta es mi valoración de la spanish revolution y del resultado de las elecciones. Todo viene a demostrar que se han invertido los términos: los antisistema de la Puerta del Sol son en realidad conservadores, entre otras cosas porque quieren conservar el planeta. También quieren conservar el sentido común, la dignidad, la sensatez, la prudencia. Los que han votado al PP masivamente en las elecciones, en cambio, son los partidarios de la revolución neoliberal, la más cruel, la más destructiva y la más radical que jamás se haya producido en la historia. Hay que pararles los pies, detener esta insensatez, este delirio. Cada vez hay más gente que lo comprende así. Y por eso, pienso que después del verano, se comprobará que la llamada “spanish revolution” no ha hecho más que comenzar."

No hago más que leer y leer. Por mucho que haya abierto los ojos a lo que veía, a lo que veo, siempre necesito las palabras. Quizá es cuestión de inseguridad: que alguien me explique lo que intuyo. O cuestión de placer, el que obtengo cuando alguien me empuja más allá de lo que sabía.
Cuando leo que, tras una larga asamblea, Sol decide levantar el campamento, lo que siento es una enorme nostalgia por lo que nunca pensé que llegaría a vivir. Aunque no fuera al cien por cien. Mi pequeño tanto por cierto me ha valido. Lo importante era que algo así pudiera pasar delante de nuestros ojos, gracias a la energía de miles. Cuando nos hablen de lo imposible, va a resultar más difícil creerlos.

lunes, 19 de diciembre de 2011

3 y 4 de junio

3 de junio



Los comerciantes de sol empiezan a estar indignados con los indignados. Qué fácil les resulta a algunos, indignarse con la indignación.

Leo en alguna parte: "Los citados empresarios afirman estar “indignados por la situación de insalubridad de la zona”. Afirmación que compartimos plenamente. Estamos indignados por la situación de insalubridad en la que sobreviven miles de personas en esta ciudad; indignados por la existencia de decenas de poblados chabolistas en el Madrid del siglo XXI, en los que los niños conviven con las ratas; situación ante la cual los citados empresarios no han mostrado nunca el más mínimo reparo. Los empresarios no muestran indignación alguna por el hecho de que miles de personas vivan sin techo en nuestra ciudad (y cerca de tres millones en Europa según informe de Cáritas), lo que parece molestarles es que unas centenares de personas tomen conciencia de esta situación y se reúnan en el centro de la ciudad para buscar soluciones a tantas injusticias. Por otro lado, los servicios municipales de limpieza acreditan diariamente que la acampada goza de estupendo estado de salud."



Mientras, en la comunidad de Madrid se suprimen y se rebajan las becas, pero eso no parece indignar a nadie. No, al menos, a los empresarios.



Sale a la luz un diccionario de la Real Academia de Historia, en el que el franquismo se presenta bajo una óptica más que permisiva, incluso entrañable. “El franquismo era autoritario, no totalitario”. Vamos, que el abuelo Paco tenía un mal pronto, pero nada más; luego se le pasaba y nos inauguraba un pantano. Qué majo.

Mientras se suprimen becas, subvencionamos infamias.



En Grecia los indignados van a por todas. Tras retener entre 50.000 manifestantes a sus políticos varias horas rodeando el Parlamento mientras aprobaban otro paquete de medidas contra los ciudadanos, ahora encierran a 60 europarlamentarios que tienen que ser evacuados por mar. Decenas de trabajadores han irrumpido en el Ministerio de Finanzas griego, en la plaza central de Atenas, en contra de los planes del Gobierno de cerrar y privatizar empresas estatales.


(Estoy empezando a echar de menos acciones como esta aquí... ¿No estamos siendo demasiado educados...? Pregunto.) P. me contesta: “Educados no, victorianos diría yo - no confundir con ganadores, ni con fans de Víctor y Ana -. Es como si te roban la cartera y debates el modo de pedírsela al mangui sin que se ofenda... ¡Viva Grecia manque pierda!...” M. añade: “!Sí, más acción!”. Y J.: “Sí, pero España no es Grecia. A mí ningún diputado, ni eurodiputado me puso una pistola en la cabeza para hipotecarme a 40 años, así que no creo que saque nada linchándoles.”

(No puedo evitar pensar en ese refrán recurrente: cuando las barbas de tu vecino...)




Noche en blanco. Demasiadas ventanas abiertas en mi cabeza. Paciencia para ir cerrándolas una por una. Cada vez más, mi mente se parece a una pantalla del ordenador. Quizá eso sea sintomático. Parte del problema.







4 de junio



Comienzo a escuchar que se prepara una gran marcha para el 19J. Entre otras cosas, se protesta por la privatización del Canal de Isabel II, ya en ciernes. Alguna vez creo haber dicho o escuchado comentarios conscientemente exagerados del tipo: “!Hasta el aire nos van a privatizar!”. Bueno, vamos de camino. Ya empiezan con el agua.



"Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos", decía Borges, al parecer, y me lo repite Gsús Bonilla. Lo aplaudo. Me hace pensar. Quiero vigilarme de cerca.

lunes, 12 de diciembre de 2011

1 y 2 de junio

1 de junio



Espero con ganas cada artículo de Viçenc Navarro. Me pregunto cómo he podido vivir hasta ahora siendo una analfabeta en temas de economía. No puedo decir que me guste algo tan... artificial, tan perverso. Lo que me gusta -lo que encuentro necesario y hasta satisfactorio, partiendo de donde parto- es COMPRENDER. Pero supongo que lo que me ha pasado a mí le ha pasado a otros muchos: nos hemos creído que era algo difícil, complicado, inaccesible, sólo para iniciados.



Hoy se ha presentado, en la sede de las Asociaciones de Vecinos de Madrid, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Cuando me entran dudas sobre los logros del 15M -que sucedió hace !quince días!- pienso que al menos hay algo claro: los problemas se están haciendo visibles. Estamos franqueando una barrera de silencio, de invisibilidad; esa barrera que hace que nunca en los medios se hable de los problemas que afectan directamente a nuestra vida cotidiana.



Leo a los poetas nórdicos, que, increíblemente, siempre parecen hablar de algo cercano, actual. En concreto, hoy, un poema de Marianne Larsen:



    Se siente como un áspero muro de piedra artificial contra la espalda sin embargo se nota el roce suave de las puntas de las hojas de una planta en la nuca un pájaro debe de haber volado a través del muro que me separa de los otros en la prisión del mundo bien adentro de la oscuridad del muro impenetrable en ocasiones tal vez al pájaro se le haya perdido una semilla ha debido de echar raíces finalmente el diente de león se ha hecho tan grande que puede reventarlo todo.



En un fanzine surgido en la acampada de Palma aparece, entre otros, mi poema Capitalismo. Mientras lo escribía, tomando mi café de las ocho menos cuarto de la mañana, en un bar frente al Bernabeu, deprimida, sola, indignada pero sola, nunca pude imaginarme que formara parte de esto. No sé si lo grande cambiará, pero tantas cosas pequeñas cambian... Sigue mi fe en las sumas.







2 de junio



Por todas partes, firmas, manifiestos. Hay tantas ganas de expresarse que cada día parece inventarse una nueva manera. Ayer la plataforma de afectados por la hipoteca, hoy firmas contra los privilegios y prebendas de la clase política, la plataforma de reflexión y acción de los periodistas...



Acudo a la feria del libro, donde tenía programadas varias lecturas y días de firma. En mi camino al Retiro, intento pasar por Sol. Me siento en parte ajena, en parte familiar con lo extraordinario. Es más difícil encontrar amigos, conocidos. Cada vez que paso por allí es un hola y un adiós.



Me he apuntado a llevar la lista de correo de la asamblea de mi barrio. Tengo la impresión de que estoy regresando a mi terreno. Vuelvo a estar más tiempo en casa, pero sigo participando. Me siento, eso sí, algo mayor cuando me reúno con las otras tres personas que van a gestionar conmigo el correo. Les llevo unos cuantos años... pero sobre todo me siento mayor porque cuando nos reunimos no dejo de aprender.



Rubén Caravaca escribe un artículo: “Es necesario un 15M cultural ya”. Sonrío con complicidad... si el 15M fuera un tsunami que pudiera arrasarlo todo... incluida esa cultura oficial de la que estoy tan aburrida...

martes, 6 de diciembre de 2011

31 de mayo

31 de mayo



A menudo me viene la idea que Batania me comentó por mail: “No pensar en lo que ellos pueden hacer por nosotros, sino lo que nosotros podemos hacer sin ellos.” Creo que es una idea fundamental, esperanzadora, liberadora, creadora. Creo que los años que vienen serán de una solidaridad absoluta y radical, o no serán. Redes de creación, de apoyo, de comunicación, de reflexión, de acción. Redes. Me parece la idea clave.



P., hablando de los políticos, dice que “son meros figurantes y les estamos dando una categoría de imprescindibles. A. apunta que “no se trata de pedir ((entre otras cosas porque hace ya tiempo que no tienen nada que dar, y en los próximos años no se van a dedicar a dar, sino a quitarnos). Se trata de hacer nosotros mismos la realidad que deseamos, tal como la deseamos.” Añade que lo más importante es que ha caído el muro de la complicidad y el silencio, y que los pasados han sido años muy duros, de soledad y exclusión.



Hago una propuesta antisistema pero humilde, para considerar en las asambleas de barrio: creación de grupos de reciclaje, en los que la gente regala las cosas que ya no quiere: ropa de bebé, juguetes, muebles, electrodomésticos, etc. Es algo fácil de organizar, útil, crea lazos entre los vecinos y hace pupita al sistema, que favorece el consumo a lo loco. Yo estoy apuntada a uno, el problema es que es para todo Madrid y creo que funcionaría mejor a nivel barrios.



Leo en el periódico que Solbes, exministro de Economía y ¨Hacienda, será asesor de la filial española de Barclays. Suma así su segundo cargo en una empresa privada. A esto es a lo que me refiero cuando digo que los políticos no son sólo cómplices o marionetas, sino que están en el epicentro del problema. J. D. comenta la noticia en fb con una reflexión que también es un poema: “En sus puertas giratorias es donde los ciudadanos nos pillamos las manos”.



Me escribe un profesor de la universidad de Salónica. Ha traducido con sus alumnos un cuento mío al griego. Dice que la idea es que aparezca en una revista de tirada nacional, pero que la edición peligra por la crisis.



He vuelto a leer sobre literatura, pero dentro de un orden. Rescato una frase de Belén Gopegui, basada en una idea de Maurice Blanchot: “Lo que rechazamos no carece de valor ni de importancia. Es precisamente por esto por lo que el rechazo es necesario. Hay una razón que ya no aceptaremos, hay una apariencia de cordura que nos produce horror, hay una oferta de acuerdo y de conciliación que ya no escucharemos. Una ruptura se ha producido".

Y sigue: "Las personas que rechazan y que están ligadas por la fuerza del rechazo saben que aún no están juntas. El tiempo de la afirmación común les ha sido precisamente arrebatado. Lo que les queda es el irreductible rechazo, la amistad de ese No cierto, inquebrantable, riguroso, que les mantiene unidas y solidarias.”



Lo que el NO ha unido, que se continúe en la suma de un SÍ y otro SÍ, y otro más... Tanto el rechazo como la afirmación son nuestros y necesarios.

lunes, 28 de noviembre de 2011

29 y 30 de mayo

29 de mayo



Expreso en fb mi idea sobre que sólo Sol debe decidir si Sol continúa. Esperaba más polémica, pero en general todo el mundo -en especial aquellos divididos y limitados como yo por trabajo+hijos+casa+obligaciones varias- está de acuerdo. Me gusta especialmente lo que dicen L.: “Las limitaciones de distancia, familia, trabajo hacen que no pueda estar físicamente el tiempo que deseo, por lo que no puedo tampoco dar ningún consejo a quienes están poniendo el cuerpo a la intemperie desde el primer día...” I. añade: “Lo importante es tener esto en la cabeza y en el corazón, se puede aportar desde muchos ámbitos, todo es implicación, trabajo y participación se haga como se haga. Lo interesante es continuar lo que ha comenzado, no perder este tren, aprovechar cualquier cauce y sumar.”

Me gusta, claro, esa perspectiva de que todo suma. Aunque mi naturaleza autocrítica a veces sospeche de esa idea y piense que es, más que un consuelo, algo todavía peor: una excusa. Una excusa para luchar desde la comodidad, cosa que intuyo imposible.



Por lo demás: feria del libro. Hoy me toca firmar, aunque las conversaciones siguen girando sobre lo mismo. Menos mal que estoy entre gente tan obsesionada como yo. Mi amiga I. me habla de la asamblea de Leganés. Más de 1.000 personas !y antes de terminar la asamblea, ya se habían creado los grupos de trabajo! Me quedo pasmada. Su puesto de trabajo -es periodista en un periódico local- peligra; pero la veo animada. Dice que todo lo que está pasando va cobrando un sentido para ella, que su historia personal nunca ha ido tan al paso como lo que pasa fuera.



Vuelve el cansancio. Paso la tarde leyendo y viendo deporte. Pensamiento final del día: sueño con un mundo en el que ver deporte no suponga contradicciones éticas.



30 de mayo



De alguna manera, me doy cuenta de que he empezado a despedirme de Sol. No sólo es el cansancio físico; más bien es ese sentimiento que se tiene cuando sabes que alguien que quieres se va al día siguiente, y una comienza a preparar la separación en su interior, vuelve a pensar en sus cosas, a retomar sus rutinas, para que la ausencia real, física, no la pille desprevenida y pueda así racionar el dolor. Intuyo que a Sol le queda poco, sé que tiene que ser así. Pero me resisto a verlo como un espejismo. No quiero que esto se convierta algún día en batallitas nostálgicas, autocomplacientes. Me doy cuenta de que a menudo tengo miedo, miedo al enfriamiento, a la disolución, a la frivolización.



Aún me gusta ir allí, pero en cierto modo es ir a ver cómo trabajan otros, y me hace sentir culpable. Sigo con los mismos problemas de horarios -la comisión de cultura, por ejemplo, que me interesa, se reúne a las 9 de la noche. A esa hora yo estoy pensando en cenas, duchas, preparando la jornada del día después, contando las horas de sueño hasta las seis de la mañana. Siento que la asamblea del barrio, por horarios, por número de personas, se me hace más manejable, más a la medida de mis posibilidades. Y no paro de pensar de qué manera me gustaría formar parte. Qué esperar de ella. Cómo podremos organizarnos entre miembros de la asamblea y entre distintas asambleas. Cómo será Sol sin Sol.

lunes, 14 de noviembre de 2011

28 de mayo

28 de mayo



Resaca. Física, espiritual, emocional.



Primera asamblea de barrio. Manuel y yo bajamos por el Paseo de Extremadura temiendo que seamos cuatro. Tengo que reconocer que voy nerviosa, excitada, muerta de miedo. Pero somos más de trescientas personas mirándose incrédulas. El lugar elegido -a la salida del metro de Puerta del Ángel- se ha quedado pequeño. Hay gente de todas las edades. Gente con la que llevo conviviendo en este barrio casi dos años y a la que no había visto en mi vida. Estamos un poco perdidos en cuanto a la organización; la voz cantante la llevan, cómo no, unos cuantos chavales con pinta de haber aprendido en Sol. Les miro intentando sacar aquello adelante, entre aliviada y agradecida por su paciencia. Asisto por primera vez a los prolegómenos de una asamblea: quién va a moderar, quiénes apuntan el turno de palabra, quién toma acta... Siempre que he asistido a una estaba ya empezada. Alguien ha traído un equipo de sonido, con altavoces y micrófono. Llega un chico con una nevera portátil llena de botellas de agua. Todo el tiempo se insiste en que dejemos un pasillo para la gente que sale del metro; ese es el único problema que podría surgir frente a la policía. Cada vez que tomo parte en algo relacionado con el 15M no dejo de sorprenderme: siempre hay alguien que parece haber previsto todos los problemas que podrían presentarse.

A mitad de la asamblea se acerca una vecina que acaba de salir de uno de los portales de la plaza. “Los de las manitas -dice, haciendo alusión al signo de aplaudir en silencio- que sepáis que estáis arruinando España”. Manuel y yo nos calentamos. A España ya la han arruinado otros, señora, le gritamos. Pero alguien a nuestro lado demuestra más sabiduría. Le dice a la mujer que hay un turno de palabra y que estaremos encantados de escuchar lo que tiene que decir. Ella se acerca y pide el micrófono. Le contestan que hay gente apuntada para hablar por delante de ella, que espere su turno y podrá decir lo que quiera. Pero ella no está dispuesta a esperar, se da media vuelta y sigue con su retahíla. Qué gran retrato, pienso. No va a esperar a hablar porque sabe que tendrá que oír cosas que no le gustan. Sin necesidad de aspavientos por nuestra parte, acaba de retratarse. No voy a dejar de aprender nunca.

La asamblea se pierde en disquisiciones sobre dónde es mejor reunirse y a qué hora, y si vamos a permitir que se graben o no -se habla de los derechos de los menores, y también de que hay personas que no quieren ser identificadas. Me sorprende. Hablo al comienzo y pido una condena expresa de nuestra asamblea al consejero de interior que mandó apalear a los acampados de Barcelona. Consenso. Se habla durante bastante tiempo si es necesario o no desmantelar Sol. Este debate me indigna especialmente. Pido turno de palabra: sí, todos somos Sol, como no paro de escuchar. Pero... tengo trabajo, una hija, horarios, insomnio, ciática... yo no estoy durmiendo en Sol y paso por allí a ratos sueltos, cuando puedo y quiero. Yo no me siento con autoridad moral ni de ningún tipo para exigirle a alguien que se quede, a pesar de su agotamiento, o que se vaya, si va a sentir que irse ahora es una rendición. Estoy agradecida a Sol, y apoyo la decisión que tome la gente que está en Sol. Lo que hay que hacer ya se está haciendo, creo. Que el espíritu y la energía de Sol, su ideario y su organización, su entusiasmo y sus enseñanzas, se irradien fuera, y que si la acampada se desmantela, ya sea a la fuerza o voluntariamente, no nos pille desorganizados.

Todo me parece particularmente lento; no creo que se trate solamente de mi habitual impaciencia, sino que además a todo el mundo parece hacerle ilusión hablar para sus vecinos y los temas y las opiniones se repiten una y otra vez, se marcha hacia adelante para luego volver hacia atrás. Tengo que repetirme una y otra vez que a) todos estamos aprendiendo y b) la gente está tan poco acostumbrada a expresarse, a que la escuchen, a que su opinión cuente tanto como la de los demás, que es más que comprensible que quieran hacerlo, aunque repitan opiniones ya expresadas o añadan poco al tema que se esté tratando. Una vez más, veo que todo lo que está pasando tiene una lectura común, para todos, y otra lectura que cada persona debe aplicarse a sí misma: en mi caso, yo tengo que aprender paciencia.

Manuel y yo nos vamos antes de que la asamblea termine. El calor es casi insoportable y hemos quedado con mi hija y una amiga para llevarlas a comer por ahí. Como siempre que tengo que marcharme antes de que las cosas terminen, me voy con cierta desazón, como si todo lo importante estuviera por suceder. En este caso esperaba que la asamblea fuera más efectiva y rápida, que antes de la próxima se hubieran organizado ya las comisiones- tal y como se funciona en Sol; me voy repitiéndome que suceda lo que suceda reunir a casi 400 vecinos que son capaces de hablar y escucharse y verse las caras es un éxito.



Hablo mucho con mi sobrino L. Trabaja para una empresa muy grande y sólida, de las de grandes beneficios, y ha estado en Sol desde el primer día. Sale de trabajar, coge su moto y se va para Sol. Me sorprende; nunca hemos hablado mucho de política, y aunque sé que es una persona inquieta y concienciada no me lo imaginaba también actuando con tanta entrega. Me dice que no se pueden perder de vista los objetivos principales, que la parte central del movimiento tiene que estar enfocada hacia la economía. Él trabaja de informático pero habla de economía y de fiscalidad como un experto. No ha dejado de llevar documentación -artículos, documentales- a la comisión correspondiente de Sol. Al parecer, sonríen cuando le ven acercarse con sus fajos de papeles para repartir. Él comienza a desesperarse. No entiende lo que llama la burocratización del movimiento, tanto comité y grupo de trabajo; y sobre todo, le cabrean las comisiones que él ve innecesarias, amor y espiritualidad, por ejemplo, se pone enfermo cuando pasa junto a la carpa con el cartel donde dice Reiki. Dice que el otro día asistió a una ceremonia de servir el té, y no sé si habla en serio o en broma. Veo en él la misma impaciencia familiar, y dudo de si sus objeciones son más ideológicas o de carácter. Le digo -y me digo a mí misma- que no sea tan exigente; que si en el movimiento sigue habiendo propuestas legítimas y justas, que ponga su atención y su interés en ellas, y que deje a los demás. Siempre habrá a quien le parezca más importante prohibir los toros que parar los desahucios, y está bien que los frentes se amplíen y las causas justas se multipliquen. Cada uno se encuentra especialmente sensibilizado hacia una causa, por motivos ideológicos y por motivos particulares, a veces inconscientes, que también hay que respetar. Que él se enfoque en lo que le interesa. Por un lado creo en lo que le digo; por otro, sencillamente, me resisto a criticar lo que pase en Sol. Quiero decir que estoy tan agradecida, tan gratamente sorprendida, que no voy a juzgar a los que piensan que el amor y la espiritualidad y el reiki también son necesarios. Yo creo que la poesía es necesaria, y probablemente a muchos les parecerá una gilipollez, una causa menor. Pues claro. En el momento en que apalean a alguien, la poesía no sirve de mucho. Pero quizás después... Mi sobrino piensa que esto es lo que le ha pasado siempre a la izquierda, que se desvirtúa y se deriva y se difuminan sus objetivos, y que tiene miedo de que se pierda la fuerza que ahora se ha conseguido. Comparto su miedo. Yo también me abrumo con tanta comisión y subcomisión y grupo de trabajo, con tanta acta, tanta información que no da tiempo material a abarcar. Pero también pienso si él, o yo, con la exigencia, la impaciencia, la pureza, las ganas de controlarlo todo, no seremos también herederos de los errores de otros. Quizá hay que aprender a pensar de otra manera, a ser más abiertos, menos intransigentes, más respetuosos con los ritmos e intereses ajenos. Sé que no le convenzo; quizá sea por la edad. Pero yo no soy mucho mayor que él; y con quienes está enfadado es con esos jóvenes que parecen querer hacer las cosas de una manera nueva, diferente.



Aún me quedan fuerzas para tener fe en lo que hacen otros. Es una novedad en mí: relajarme en la confianza.